Ciudad de México.
El PIB de México creció 1.1% durante el primer semestre de 2026 frente al mismo periodo de 2025, de acuerdo con el boletín de Oferta y Demanda Global Trimestral (ODGT) del INEGI. Pero detrás de ese número general hay una historia más compleja sobre qué motores empujaron —y cuáles frenaron— el crecimiento del país.
El consumo privado, el motor más estable
El consumo privado —el gasto de los hogares en bienes y servicios— aportó 1.5 puntos porcentuales al crecimiento del PIB durante los primeros seis meses de 2026, de acuerdo con el desglose de contribuciones del propio INEGI. En términos de tasa de crecimiento, el consumo privado avanzó 2.1% en el semestre, consolidándose como el componente doméstico más consistente de la demanda.
El gasto de gobierno, un aporte modesto
El consumo de gobierno contribuyó apenas 0.3 puntos porcentuales al crecimiento semestral del PIB, con un avance de 2.6% en el periodo. Aunque su tasa de crecimiento fue incluso mayor que la del consumo privado, su menor peso relativo dentro de la economía limita su capacidad de impulsar el PIB de manera significativa en términos absolutos.
Exportaciones: el motor más grande, pero neutralizado por las importaciones
Las exportaciones de bienes y servicios fueron, en términos brutos, el mayor contribuyente individual al crecimiento del PIB en el semestre, con un aporte de 3.4 puntos porcentuales —más del doble que el consumo privado— y una tasa de crecimiento de 8.1% en los seis meses. Sin embargo, las importaciones crecieron todavía más rápido, 14.7% en el semestre, restando 6.7 puntos porcentuales al cálculo del PIB. El resultado neto es que, pese al fuerte dinamismo exportador, el saldo comercial terminó actuando como un lastre para el crecimiento total del país.
Formación bruta de capital fijo: la variable más débil
La inversión fija —maquinaria, equipo, construcción— aportó solo 0.1 puntos porcentuales al crecimiento semestral, con un avance de apenas 0.3% en el periodo, el componente más débil de toda la demanda interna.
¿Quién impulsó realmente el crecimiento?
La respuesta directa a si el consumo fue el motor principal del PIB en el primer semestre depende de cómo se mida: en términos de contribución bruta, las exportaciones aportaron más puntos porcentuales que el consumo privado (3.4 frente a 1.5). Pero en términos de crecimiento neto sostenible —descontando el efecto de las importaciones—, el consumo privado terminó siendo el motor doméstico más confiable, mientras que el comercio exterior, pese a su fortaleza exportadora, restó más de lo que sumó al balance final. El gasto de gobierno, aunque creció a buen ritmo, siguió siendo un actor secundario en el tamaño de su aportación. Para empresarios e inversionistas, esta descomposición confirma que el crecimiento de México en 2026 depende más del gasto de los hogares que de una recuperación robusta de la inversión productiva, cuyo aporte de apenas 0.1 puntos sigue siendo la señal de alerta más clara del semestre.
Fuente: INEGI. Indicadores Trimestrales de la Oferta y Demanda Global y del Ahorro Bruto (ODGT-ITAB), Boletín 596/26, 18 de septiembre de 2026.





