Primer Informe: Sheinbaum presume fortaleza, pero México enfrenta estancamiento y asedio económico

Entre aranceles de Trump, bajo crecimiento y presión internacional, el discurso oficial contrasta con la realidad que viven empresas e inversionistas.

Ciudad de México.

Con un mensaje cargado de símbolos y triunfalismo, la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo rindió su Primer Informe de Gobierno, en el que aseguró que “México va bien y va a ir mejor”. Sin embargo, detrás de la narrativa de estabilidad y justicia social, los números muestran un país con claroscuros: un crecimiento económico raquítico, tensiones comerciales sin resolver y un entorno externo que amenaza con mayor incertidumbre.

Crecimiento débil, con cifras que no convencen

El propio INEGI confirmó en su último reporte que la economía mexicana creció apenas 1.2% anual, por debajo de las expectativas de analistas y lejos del dinamismo que requieren las empresas para invertir y generar empleo. Aun cuando Sheinbaum resaltó récords en Inversión Extranjera Directa (36 mil millones de dólares en el primer semestre), la realidad es que la inversión se concentra en regiones específicas y sectores ligados al nearshoring, mientras que la economía interna muestra síntomas de estancamiento en manufactura, consumo y construcción.

El panorama es preocupante para el sector empresarial: exportaciones presionadas por los nuevos aranceles de la administración Trump, que siguen sin resolverse; tensiones con el jitomate mexicano; y la amenaza constante de restricciones a productos estratégicos. A esto se suma la desaceleración global y los riesgos financieros derivados del déficit estadounidense, factores que golpean a México directamente por su alta dependencia comercial de Washington.

Retórica social vs. Realidades empresariales

En su discurso, Sheinbaum destacó los logros en programas sociales, reducción de la desigualdad y aumento del salario mínimo (12% en 2025). Sin embargo, líderes empresariales consultados advierten que estas medidas, aunque positivas en el plano social, no están acompañadas de una estrategia integral de productividad y competitividad.

Los proyectos como el Plan México, los PODECOBI y los corredores interoceánicos avanzan lentamente y enfrentan obstáculos regulatorios, energéticos y de infraestructura. “Los incentivos están puestos en el consumo, no en la innovación ni en la exportación”, señalan analistas del sector privado.

El talón de Aquiles: relación con Estados Unidos

La presidenta insistió en que México mantiene una relación de “respeto mutuo” con Washington. Sin embargo, la llegada esta semana de Marco Rubio, secretario de Estado de Donald Trump, anticipa una agenda dura para México: seguridad, Cuba, comercio con China y cooperación antidrogas.
El senador Ted Cruz lo dejó claro: si México no coopera, Estados Unidos actuará por su cuenta. Para el empresariado, esto implica el riesgo de más sanciones, aranceles o incluso restricciones de inversión.

Riesgos para la Iniciativa privada

  1. Crecimiento insuficiente: 1.2% anual, sin perspectivas de aceleración en el corto plazo.
  2. Aranceles de Trump: permanentes en sectores clave, encareciendo exportaciones mexicanas.
  3. Dependencia de EE.UU.: cualquier choque político o comercial impacta de inmediato a la economía nacional.
  4. Inseguridad y rule of law: siguen siendo factores que limitan la llegada de capital extranjero más allá del nearshoring.

Entre el optimismo presidencial y la realidad de mercado

El informe mostró la dualidad del México actual: un gobierno que presume justicia social, pero un sector empresarial que enfrenta costos crecientes, menor competitividad y la sombra de Washington.

Para el sector empresarial, el mensaje es claro: México seguirá siendo un mercado atractivo por su ubicación y mano de obra, pero con riesgos políticos y económicos que exigen cautela en las decisiones de inversión.