México y EU acercan posturas y perfilan nuevos acuerdos rumbo a revisión del T-MEC

México y Estados Unidos acercan posiciones comerciales rumbo a la revisión del T-MEC, con acero, autos, reglas de origen y cadenas productivas en la mesa.

Milwaukee, Wisconsin.

México y Estados Unidos avanzan hacia un mayor entendimiento comercial en el marco de la revisión del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC), luego de que el secretario de Economía, Marcelo Ebrard, y el representante comercial estadounidense, Jamieson Greer, sostuvieran una reunión de trabajo de casi una hora durante la ministerial de Comercio del G20.

Al término del encuentro, Ebrard afirmó que ambos países están “acercando posiciones” y resolviendo temas pendientes, por lo que, según el funcionario mexicano, cada vez están más cerca de alcanzar nuevos acuerdos.

El acercamiento no implica todavía la conclusión de la revisión del T-MEC, pero confirma la continuidad de las negociaciones bilaterales que comenzaron formalmente en 2026. Estados Unidos y México ya habían acordado trabajar en reglas de origen, seguridad económica y cadenas de suministro de América del Norte, además de abordar sectores como acero, aluminio, automotriz, agricultura, trabajo y medio ambiente.

Acero, automotriz y reglas de origen, sectores estratégicos

Uno de los puntos de mayor relevancia para la industria mexicana es el acero. Ebrard señaló que México y Estados Unidos trabajan en un esquema de trazabilidad, particularmente para identificar dónde se produjo y fundió el acero, con el objetivo de combatir triangulación y efectos derivados de la sobrecapacidad mundial.

El funcionario mexicano estimó que la sobrecapacidad internacional del acero supera 60%, situación que puede presionar los precios y afectar a productores de Norteamérica.

En el sector automotriz también permanecen asuntos pendientes relacionados con las medidas comerciales estadounidenses. Ebrard señaló que México busca reducir las cargas aplicadas al acero y los vehículos y conservar las condiciones de acceso que actualmente favorecen a sus exportaciones.

La integración norteamericana es el principal argumento empresarial

México llega a esta etapa con una elevada integración productiva con Estados Unidos. Ebrard explicó que una proporción importante del valor de las exportaciones mexicanas hacia ese mercado incorpora insumos vinculados con la economía estadounidense, particularmente en industrias como la automotriz.

Para las empresas, el punto central es la certeza comercial. Un entendimiento que preserve reglas de origen, facilite cadenas regionales de suministro y reduzca incertidumbre arancelaria puede favorecer decisiones de inversión, manufactura y relocalización productiva en México.

Una ventana para el nearshoring

El acercamiento entre Washington y Ciudad de México adquiere especial relevancia para las empresas instaladas en México porque el T-MEC no solamente determina condiciones arancelarias: también establece reglas que influyen en las cadenas de suministro, manufactura, inversión y competitividad de Norteamérica.

La negociación también ocurre mientras Estados Unidos impulsa una política comercial diferenciada por países y regiones. Para México, conservar un acceso preferencial al mercado estadounidense representa un activo para sectores exportadores, particularmente automotriz, acero, manufactura, electrónica y agroindustria.

El siguiente paso será convertir el acercamiento político y técnico en acuerdos concretos. Para el sector privado, la variable clave será conocer qué aranceles permanecerán, cuáles podrían reducirse, cómo evolucionarán las reglas de origen y qué nuevas condiciones deberán cumplir las cadenas productivas.

Por ahora, la señal es de negociación y convergencia, no de cierre definitivo. La revisión del T-MEC continúa abierta y los acuerdos que se alcancen definirán una parte importante del mapa comercial y de inversión de América del Norte.