Coahuila refuerza coordinación entre Ejército, municipios y sector empresarial ante relevo en la XI Región Militar

Manolo Jiménez dio la bienvenida al general Miguel Ángel Aguirre Lara y refrendó la coordinación con las Fuerzas Armadas.

Torreón, Coahuila.

El cambio de mando en la XI Región Militar marca una nueva etapa de coordinación institucional para la seguridad de Coahuila. El gobernador Manolo Jiménez Salinas dio la bienvenida al general de Brigada de Estado Mayor Miguel Ángel Aguirre Lara, quien asumió como comandante interino de esta región militar, y reiteró la disposición de su administración para mantener el trabajo conjunto entre las autoridades civiles y las Fuerzas Armadas.

Durante la ceremonia de toma de protesta, posesión del cargo y protesta a la Bandera, el mandatario estatal destacó que la comunicación permanente, el intercambio de información y la colaboración operativa son elementos centrales para preservar la paz, el orden público y la tranquilidad de las familias coahuilenses.

Jiménez Salinas señaló que su gobierno mantendrá la coordinación con el Ejército Mexicano, la Guardia Nacional y las corporaciones estatales y municipales para dar continuidad a las acciones de seguridad en la entidad.

Coordinación de los tres órdenes de gobierno y las Fuerzas Armadas

La llegada del nuevo comandante interino ocurre en un contexto en el que la continuidad de la estrategia de seguridad depende de la colaboración entre instituciones con distintas responsabilidades y capacidades.

El gobernador sostuvo que el trabajo conjunto permite sumar recursos, compartir información y coordinar acciones ante los desafíos de seguridad. También reconoció la labor del personal del Ejército Mexicano en tareas de vigilancia, protección y apoyo a la población.

Para mantener las condiciones de tranquilidad en Coahuila, la coordinación debe extenderse más allá de las instituciones de seguridad. Los gobiernos municipales, el sector empresarial y la sociedad también forman parte de la construcción de entornos estables, mediante la prevención, la participación ciudadana, la denuncia y la colaboración con las autoridades.

Seguridad y estabilidad, factores para la actividad económica

La seguridad pública tiene implicaciones directas para el entorno empresarial: influye en la movilidad de trabajadores y mercancías, la continuidad de las operaciones, la logística y las decisiones de inversión. Por ello, la coordinación entre autoridades civiles y militares también resulta relevante para las empresas, los comercios y los sectores productivos de Coahuila.

En las regiones industriales y fronterizas, mantener condiciones de seguridad y Estado de derecho contribuye a generar certidumbre para la actividad económica. Sin embargo, la efectividad de una estrategia requiere evaluarse mediante indicadores verificables, como la incidencia delictiva, los tiempos de respuesta, la capacidad de investigación y la percepción de seguridad de la población.

La administración estatal reiteró su disposición de trabajar de manera estrecha con el general Aguirre Lara y con los mandos de las distintas instituciones para dar seguimiento a las acciones conjuntas.

La seguridad requiere coordinación permanente y resultados medibles

El relevo en la XI Región Militar representa una transición de mando que exige continuidad en la comunicación y colaboración entre las autoridades. La coordinación total entre el Gobierno del Estado, los municipios, las Fuerzas Armadas, las corporaciones policiales, el sector empresarial y la sociedad es un componente relevante para sostener las condiciones de seguridad que Coahuila busca preservar.

La meta de mantener a Coahuila entre las entidades con mejores indicadores de seguridad debe respaldarse con resultados públicos, comparables y actualizados. Para el sector productivo, la estabilidad no solo implica reducir delitos: también requiere instituciones confiables, cumplimiento de la ley, prevención y capacidad de respuesta.

La continuidad del trabajo conjunto será determinante para proteger a las familias, dar certidumbre a los trabajadores y respaldar la operación de las empresas. El desafío será traducir la coordinación institucional en mejoras sostenidas y medibles en seguridad, confianza ciudadana y condiciones para el desarrollo económico.