Ciudad de México.
El sector empresarial mexicano llega al último trimestre de 2026 con una señal que merece atención: la percepción sobre la evolución de los negocios se está enfriando, aunque todavía no puede hablarse de un deterioro generalizado de la actividad económica.
La Encuesta Mensual de Opinión Empresarial (EMOE) del INEGI muestra que el Indicador Global de Opinión Empresarial de Tendencia (IGOET) se ubicó en 50.6 puntos en septiembre, una disminución mensual de 1.5 puntos y anual de 0.2 puntos. Aunque permaneció por séptimo mes consecutivo sobre el umbral de 50 puntos, la caída mensual revela una menor percepción de dinamismo entre los directivos empresariales.
El dato adquiere mayor relevancia cuando se observa qué está ocurriendo dentro de cada sector.
Manufactura: la señal de mayor presión
La industria manufacturera registró 48.5 puntos, una caída mensual de 4.3 puntos y su entrada por debajo del umbral de 50. Los cinco componentes evaluados retrocedieron.
El deterioro más pronunciado se observó en exportaciones, con 47.0 puntos y una caída mensual de 7.2 puntos. También disminuyeron la capacidad de planta utilizada, con 48.7 puntos; la demanda nacional, con 48.2; y la producción, con 49.1. El componente de personal ocupado se ubicó en 49.3 puntos.
El desglose sectorial ofrece otra señal: el indicador de equipo de transporte cayó 7.7 puntos anuales, hasta 42.7 puntos, uno de los retrocesos más relevantes dentro de la manufactura.
Para una economía estrechamente vinculada al comercio exterior y a las cadenas manufactureras de Norteamérica, este comportamiento merece seguimiento, particularmente ante la incertidumbre comercial y la revisión del T-MEC.
Construcción permanece en terreno débil
La construcción tampoco muestra una recuperación sólida. Su indicador se ubicó en 46.8 puntos, 0.3 puntos menos que en agosto y 1.7 puntos por debajo de septiembre de 2025.
Más relevante aún: permanece 24 meses consecutivos debajo de 50 puntos. El valor de las obras ejecutadas como subcontratista se situó en apenas 33.6 puntos, aunque el personal ocupado permaneció en 51.1 puntos.
Esto sugiere que el sector conserva cierta capacidad de generación de empleo, pero enfrenta una percepción empresarial débil respecto al comportamiento general de la actividad constructiva.
Comercio resiste, pero servicios pierden velocidad
El contraste aparece en Comercio, cuyo indicador alcanzó 55.1 puntos, un incremento mensual de 0.4 puntos y séptimo mes consecutivo sobre 50. Las ventas netas llegaron a 58.4 puntos y los ingresos por consignación o comisión a 63.8.
Los servicios privados no financieros, en cambio, quedaron exactamente en 50.0 puntos, después de retroceder 1.5 puntos en un mes. El componente de personal ocupado se ubicó en 47.9 puntos y acumula cinco meses por debajo de 50.
No es una caída general, es una economía empresarial más selectiva
El principal mensaje no es que todos los empresarios estén anticipando una recesión. Los datos muestran una economía empresarial dividida por sectores.
El comercio conserva una percepción favorable, pero manufactura, construcción y determinados servicios muestran señales de cautela. Particularmente relevante es que manufactura combina menores expectativas de producción, demanda interna, capacidad utilizada y exportaciones.
Para el cierre de 2026, el desafío será determinar si esta moderación representa únicamente una pausa en las expectativas o el inicio de una desaceleración más amplia.
El semáforo empresarial todavía no está en rojo. Pero tampoco está en verde uniforme: manufactura y construcción ya están debajo de 50 puntos, mientras comercio sostiene el balance.
La señal para empresas e inversionistas es, por tanto, de mayor selectividad: revisar demanda, capacidad instalada, exportaciones, contratación y exposición al comercio exterior será fundamental antes de comprometer nuevas inversiones para 2027.





