México necesita convertir la educación en productividad antes de que la industria choque con la falta de talento

La OCDE identifica una paradoja para México: hay menos estudiantes y crecerá la población en edad escolar, pero la economía seguirá necesitando trabajadores técnicos, docentes especializados y jóvenes con capacidades útiles para industrias de mayor valor.

Ciudad de México.

México se acerca a una transición decisiva. La población de 5 a 14 años disminuiría 8% entre 2024 y 2033, mientras el número de estudiantes de primaria ya cayó 8% entre 2015 y 2024. Sin embargo, el país no puede interpretar esa reducción como permiso para desatender la formación: la competencia industrial, la relocalización de cadenas productivas y la digitalización exigirán más capacidades técnicas, no simplemente más plazas escolares.

El reporte Education at a Glance 2026: Country Notes—Mexico, elaborado por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), muestra que México tiene una ventana para rediseñar su sistema educativo. La cuestión para el crecimiento no será solo cuántos maestros o estudiantes habrá, sino qué conocimientos se enseñan, qué tan conectados están con las empresas y si desembocan en empleos formales y mejor remunerados.

Las cifras que explican la brecha

IndicadorMéxicoReferencia OCDE o evoluciónRelevancia para la economía
Adultos de 25 a 64 años con educación terciaria22%Promedio OCDE: 43%Menor reserva de talento avanzado para sectores tecnológicos y de alto valor.
Adultos de 25 a 64 años con educación media superior o postsecundaria no terciaria24%Promedio OCDE: 39%Base limitada de técnicos y mandos intermedios.
Jóvenes de 25 a 34 años sin educación media superior40% en 202555% en 2015Hay avance, pero cuatro de cada diez aún enfrentan una barrera de entrada a empleos de mayor productividad.
Jóvenes de 18 a 24 años que no estudian ni trabajan19% en 202523% en 2015; OCDE: 13%Persisten costos de inactividad y pérdida de capital humano.
Educación media superior con orientación vocacional1% entre jóvenes de 25 a 34 años6% entre personas de 55 a 64 añosSe debilita la ruta de formación técnica que necesitan las empresas.
Gasto público en educación, como proporción del PIB2.6% en 2023OCDE: 4%Menor espacio para ampliar calidad, equipamiento y formación docente.
Gasto gubernamental en educación, 2015-2023De 4.4% a 2.9% del PIBOCDE: de 4.4% a 4.2%La reducción mexicana fue más pronunciada que el promedio de la organización.

El dato más delicado para el sector productivo es la contracción de la formación media superior con orientación vocacional. En 2025, solo 1% de los jóvenes mexicanos de 25 a 34 años tenía ese tipo de preparación como máximo nivel educativo, frente a 6% de las personas de 55 a 64 años. La tendencia sugiere que México está sustituyendo parte de la formación técnica temprana sin haber construido una ruta suficiente hacia la educación superior tecnológica.

Para una planta manufacturera, un centro logístico o una empresa de servicios tecnológicos, esa brecha se traduce en mayores costos de capacitación, más tiempo para cubrir vacantes y una presión para importar talento o concentrar operaciones en pocos corredores industriales. El problema deja de ser exclusivamente educativo cuando afecta la velocidad de inversión y la productividad laboral.

El maestro como infraestructura económica

El documento de la OCDE dedica su eje temático a la escasez de docentes, pero sus datos sugieren una lectura más amplia. En México, el número de maestros de primaria aumentó 7% entre 2015 y 2024, aunque el número de estudiantes disminuyó 8%. En educación preescolar, los alumnos cayeron 12% y el número de docentes aumentó 20%, con una reducción de 26% en la relación alumnos-maestro.

La demografía puede reducir la presión cuantitativa sobre el sistema, pero no resuelve la presión cualitativa. La menor cantidad de estudiantes debería permitir concentrar recursos en mejores docentes, actualización técnica, laboratorios, conectividad y acompañamiento pedagógico. Si la reducción de matrícula solo se traduce en una reorganización administrativa, México perderá una oportunidad para elevar la calidad de su capital humano.

El reporte también muestra una distribución atípica del tiempo de enseñanza. En México, los docentes imparten alrededor de 760 horas anuales en primaria y 988 en secundaria inferior. En el promedio de la OCDE, las cifras son de 770 y 710 horas, respectivamente. La diferencia apunta a una carga elevada en secundaria que puede reducir el tiempo disponible para preparación de clases, actualización y coordinación con otros docentes.

Desde la perspectiva empresarial, el maestro no es únicamente un proveedor de servicios públicos. Es parte de la infraestructura que determina si una región puede formar trabajadores capaces de operar maquinaria avanzada, interpretar datos, mantener sistemas automatizados o cumplir estándares internacionales de calidad.

Educación y salario: la formación técnica sí paga, pero todavía es escasa

La OCDE identifica una relación directa entre nivel educativo e ingresos. En México, los trabajadores de tiempo completo con educación media superior general ganan 3% menos que el promedio nacional. Quienes tienen una formación media superior vocacional ganan 1% más, mientras que quienes no alcanzan la educación media superior ganan 22% menos.

La diferencia es importante porque desmonta una idea extendida: la educación técnica no es una vía de segunda categoría cuando está bien diseñada y vinculada con la demanda productiva. En México, la formación vocacional aparece asociada con una pequeña prima salarial, pero su baja presencia entre los jóvenes limita el impacto agregado sobre ingresos y productividad.

También hay una señal favorable. La tasa de desempleo de los jóvenes de 25 a 34 años con educación terciaria disminuyó de 7% en 2015 a 4% en 2025. El dato sugiere que el mercado sí remunera la formación avanzada, aunque el reto consiste en ampliar el número de personas que puede acceder a ella y en mejorar la pertinencia de sus especialidades.

El país ha reducido de 55% a 40% la proporción de jóvenes de 25 a 34 años sin educación media superior entre 2015 y 2025. Es un avance sustantivo, pero insuficiente para una economía que pretende atraer industrias de semiconductores, electromovilidad, automatización, inteligencia artificial y servicios globales.

La oportunidad está en conectar aula, empresa y territorio

El reporte señala que 19% de los jóvenes de 18 a 24 años no estudiaba ni trabajaba en 2025, frente a 13% en el promedio de la OCDE. Aunque México mejoró respecto de 2015, cuando la proporción era 23%, el diferencial sigue representando una reserva de talento fuera de los circuitos de formación y empleo.

La solución no consiste únicamente en ampliar la matrícula universitaria. La economía necesita rutas flexibles: educación media superior técnica, certificaciones cortas, formación dual, actualización para trabajadores adultos y programas diseñados con las empresas que operan en cada región. Un corredor aeroespacial no requiere exactamente las mismas capacidades que una zona turística, un clúster automotriz o un polo de servicios digitales.

La movilidad internacional también revela una oportunidad desaprovechada. Solo 1% de los estudiantes mexicanos de educación terciaria estudia fuera del país, mientras que los estudiantes internacionales representan 2% de la matrícula nacional. Estados Unidos, España y Canadá concentran los principales destinos de los mexicanos que salen. Una mayor internacionalización podría acelerar la transferencia de conocimientos, pero necesita acompañarse de programas que faciliten el regreso y la incorporación de esos perfiles a empresas mexicanas.

La educación inicial constituye otro punto de partida. En México, 75% de los niños de entre 3 años y la edad de ingreso a primaria participó en educación y cuidados de primera infancia en 2024, frente a 90% en el promedio de la OCDE. La brecha aparece mucho antes de la entrada al mercado laboral y puede acumularse durante toda la trayectoria escolar, especialmente en hogares con menores ingresos.

Una advertencia sobre el gasto público

México destinó 2.6% del PIB al gasto gubernamental en educación primaria a terciaria en 2023, frente a 4% en el promedio de la OCDE. Además, el gasto gubernamental total en educación pasó de 4.4% del PIB en 2015 a 2.9% en 2023, mientras que el promedio de la organización disminuyó de 4.4% a 4.2%.

La discusión no debería limitarse a gastar más. La cuestión directiva es gastar mejor y con objetivos medibles: formación de docentes en competencias digitales, equipamiento técnico, programas de calidad, certificaciones reconocidas por la industria y mecanismos para que los planteles respondan a la demanda regional.

La reducción del gasto coincide con un momento en que las empresas necesitan elevar la productividad para competir por inversión. Si el Estado reduce la capacidad de formación y las compañías deben cubrir por sí solas la capacitación, el costo termina trasladándose a salarios, precios, márgenes y velocidad de expansión. La inversión educativa no es un gasto separado de la política industrial; es una de sus condiciones operativas.

El rumbo posible para México

México puede llegar a la próxima etapa industrial con una fuerza laboral más productiva, mejor pagada y capaz de operar tecnologías complejas. Pero ese resultado no ocurrirá automáticamente por la relocalización de empresas ni por la caída de la población escolar. Requiere que el sistema educativo convierta la transición demográfica en una oportunidad de calidad.

La OCDE deja claro que la tarea no es producir títulos sin conexión con el mercado, sino formar capacidades que eleven la productividad y abran empleos dignos. El país tiene avances: más jóvenes terminan la educación media superior, el desempleo de los egresados terciarios disminuyó y la relación alumno-maestro mejoró en ciertos niveles. También tiene déficits visibles: baja educación terciaria, escasa formación vocacional, alta proporción de jóvenes fuera del estudio y el empleo, y una caída relevante del gasto educativo como proporción del PIB.

El desenlace dependerá de si México logra coordinar a gobiernos, escuelas y empresas. Si lo hace, la transición demográfica puede liberar recursos para formar técnicos y profesionales mejor preparados. Si no lo hace, la industria encontrará un país con oportunidades de inversión, pero con una oferta de mano de obra que no crece al mismo ritmo que sus necesidades. Y en la economía real, una vacante técnica sin cubrir también es una planta que tarda más en producir, exportar y pagar mejores salarios.

Referencias:  OECD. Education at a Glance 2026: OECD Indicators—Mexico country note OECD. Education at a Glance 2026: Sources, Methodologies and Technical Notes

Referencia: Organisation for Economic Co-operation and Development. (2026 ). Education at a glance 2026: OECD indicators—Mexico country note. OECD Publishing. https://doi.org/10.1787/b4968bbc-en