Ciudad De México.
La transición energética, la inteligencia artificial, los vehículos eléctricos, los centros de datos, las redes eléctricas y las industrias de defensa tienen algo en común: dependen de una base material formada por minerales críticos.
El presidente del Comité Bilateral México-Canadá del COMCE, Armando Ortega, plantea que estos recursos dejaron de ser exclusivamente un asunto minero para convertirse en una prioridad económica, industrial y de seguridad nacional. La razón está en la concentración de las cadenas globales de suministro: la Agencia Internacional de Energía (IEA) señala que, en 2025, el principal país refinador concentró en promedio 72% del suministro refinado de minerales energéticos clave, excluyendo tierras raras.
La vulnerabilidad no está únicamente en dónde se extrae un mineral, sino en quién lo procesa y transforma.
Estados Unidos y Canadá aceleran la estrategia
La dimensión geopolítica ya se refleja en las decisiones de Norteamérica. Estados Unidos lanzó en febrero de 2026 Project Vault, una reserva estratégica de minerales críticos estructurada como asociación público-privada y respaldada por hasta 12 mil millones de dólares, incluidos hasta 10 mil millones de financiamiento de EXIM y aproximadamente 2 mil millones de capital privado.
Canadá siguió una ruta similar. El 2 de marzo anunció 30 nuevas alianzas e inversiones con 12 socios aliados que movilizarán 12 mil 100 millones de dólares canadienses para proyectos de minerales críticos. El objetivo declarado es fortalecer cadenas de suministro, crecimiento económico y reducir vulnerabilidades estratégicas.
El mensaje para México es directo: Norteamérica está construyendo una política de seguridad de suministro y el país tendrá que decidir qué papel desempeñará dentro de ella.
México: recursos, industria y posición geográfica
México cuenta con activos relevantes para participar en esta nueva arquitectura. La discusión incluye cobre, grafito, cobalto, fluorita y tierras raras, además de las capacidades manufactureras que ya existen en sectores como automotriz, eléctrico-electrónico y aeroespacial.
La oportunidad, sin embargo, no consiste simplemente en incrementar la extracción.
La IEA advierte que las cadenas de minerales críticos continúan altamente concentradas y que, para varios materiales, China mantiene posiciones dominantes en refinación. En 2025, el principal refinador representó más de 90% del suministro mundial de galio, grafito, manganeso y tierras raras.
Por ello, tener mineral en el subsuelo no equivale automáticamente a tener una industria estratégica.
El T-MEC puede convertirse en plataforma industrial
Aquí adquiere relevancia la revisión del T-MEC. Los minerales críticos pueden incorporarse a una agenda regional que combine inversión, reglas de origen, infraestructura, energía, procesamiento, manufactura y seguridad de suministro.
El objetivo sería avanzar hacia una cadena regional: explorar en Norteamérica, procesar en Norteamérica y fabricar en Norteamérica.
Para México esto podría traducirse en oportunidades para minería, metalurgia, química, manufactura avanzada, logística, energía, tecnología y servicios especializados.
De proveedor de minerales a socio industrial
La advertencia planteada por Armando Ortega contiene una pregunta empresarial de fondo: ¿México exportará materias primas o capturará una mayor proporción del valor generado por ellas?
La respuesta dependerá de la capacidad para atraer capital, desarrollar exploración, mejorar información geológica, garantizar certidumbre regulatoria y ambiental, formar talento especializado y construir infraestructura.
Los minerales críticos son estratégicos precisamente porque conectan economía, industria y seguridad nacional. La concentración mundial demuestra que una interrupción en el suministro puede afectar desde una fábrica de automóviles hasta un centro de datos o un sistema de defensa. La IEA advierte que la concentración y las restricciones comerciales ya están convirtiendo ese riesgo en una vulnerabilidad tangible.
Para México, el desafío no es solamente extraer más. Es convertir recursos minerales en capacidad industrial, empleos especializados, inversión y cadenas de valor.
La oportunidad está abierta; la revisión del T-MEC puede ser uno de los espacios para definir cuánto valor económico capturará México en la nueva competencia mundial por los minerales críticos.
Referencia: Ortega, A. (2026, 1 de septiembre). Minerales críticos: el eslabón que México no puede perder. Consejo Empresarial Mexicano de Comercio Exterior, Inversión y Tecnología (COMCE). COMCE — Minerales críticos: el eslabón que México no puede perder





