Ciudad de México.
La Inversión Extranjera Directa (IED) que recibió México durante el primer semestre de 2026 alcanzó 34,968 millones de dólares (mdd), un incremento de 2.1% respecto a los 34,265 mdd reportados para el mismo periodo de 2025, de acuerdo con cifras de la Secretaría de Economía. El monto constituye el nivel más alto registrado para un primer semestre desde que existe registro de la serie, y se inscribe en una tendencia de expansión sostenida: la IED prácticamente se duplicó en cinco años, con un crecimiento de 89.7% entre el primer semestre de 2021 y el mismo periodo de 2026.
La importancia de la reinversión de utilidades
El comportamiento de México contrasta favorablemente con el promedio global: mientras los flujos mundiales de IED crecieron 6% en 2025, en México el aumento fue de 10.8%, lo que permitió al país mantenerse entre los diez principales receptores de inversión extranjera a nivel mundial, por encima de economías como India, Francia, España e Italia.
El desempeño trimestral, sin embargo, mostró una desaceleración: el segundo trimestre de 2026 sumó 10,464 mdd, una caída de 3.5% frente a los 10,848 mdd del mismo trimestre de 2025, aunque se mantuvo como el segundo nivel más alto registrado en 16 años para un periodo comparable. La Secretaría de Economía atribuye el ajuste al crecimiento atípico observado en el segundo trimestre de 2025, no a un cambio de tendencia.
Por componentes, la reinversión de utilidades concentró 30,957 mdd, equivalente a 88.5% del total; las nuevas inversiones sumaron apenas 2,726 mdd (7.8%) y las cuentas entre compañías, 1,285 mdd (3.7%).
Estados Unidos se mantuvo como principal origen de la inversión, con 16,871 mdd (48.2% del total), seguido de España (4,954 mdd; 14.2%), Canadá (1,741 mdd; 5.0%), Australia (1,698 mdd; 4.9%) y Alemania (1,647 mdd; 4.7%). En conjunto, estas cinco economías aportaron 77.0% del flujo total, y Estados Unidos y Canadá concentraron 53.2%.
Por entidad, la Ciudad de México captó 16,862 mdd (48.2%), seguida de Nuevo León (3,712 mdd; 10.6%), Estado de México (2,114 mdd; 6.0%), Baja California (1,743 mdd; 5.0%) y Jalisco (1,406 mdd; 4.0%); las cinco entidades sumaron 73.9% del total nacional.
Por sector, la industria manufacturera lideró con 13,482 mdd (38.6% del total; +9.3% anual), seguida de servicios financieros y de seguros con 10,150 mdd (29.0%; +10.9%). El sector de transportes, correos y almacenamiento registró el mayor dinamismo relativo, con un crecimiento de 287% hasta 2,650 mdd. Dentro de la manufactura, los mayores incrementos se concentraron en equipo de computación, comunicación y componentes electrónicos (+1,174.5 mdd) y en industrias metálicas básicas y fabricación de maquinaria y equipo (+464.3 mdd).
Las Claves de ENCLAVE
El calificativo de «máximo histórico» merece una lectura cuidadosa de su composición. De los 34,968 mdd captados, 30,957 mdd —88.5%— corresponden a reinversión de utilidades: ganancias que empresas extranjeras ya instaladas en México decidieron no repatriar y, en cambio, canalizar de vuelta a sus operaciones locales. Es, sin duda, una señal de confianza de quienes ya operan en el país. Pero es una categoría distinta a la de proyectos nuevos: no representa una planta que se construye desde cero, una línea de producción que se instala por primera vez o un anuncio de inversión que no existía antes.
La inversión genuinamente nueva —la que en teoría debería reflejar el atractivo de México para capital que aún no ha decidido establecerse aquí— sumó 2,726 mdd, apenas 7.8% del total del semestre. Es la pieza más pequeña de las tres que integran la IED, y la que mejor mide si el país está atrayendo proyectos adicionales a los que ya tenía, no solo reteniendo utilidades de los que ya llegaron.
Para empresarios, inversionistas y autoridades encargadas de promover el nearshoring, la pregunta que se desprende de estas cifras es directa: si el récord histórico está sostenido en nueve de cada diez dólares por reinversión de utilidades de empresas ya establecidas, ¿dónde está lo «histórico» en la llegada de inversión nueva? ¿La solidez macroeconómica e institucional que documenta el reporte oficial se está traduciendo en proyectos adicionales, o principalmente en que las empresas que ya estaban aquí deciden quedarse con sus ganancias en el país?
La concentración sectorial en manufactura y en componentes electrónicos, maquinaria e industrias metálicas básicas apunta a una integración creciente con las cadenas de valor de Norteamérica. La alta concentración geográfica —Ciudad de México, Nuevo León, Estado de México, Baja California y Jalisco captan casi tres cuartas partes del total— mantiene además un patrón de inversión poco distribuido hacia otras regiones del país.
Visión En-Clave
La cifra del primer semestre de 2026 es la más alta de la historia para el periodo, un alza de 2.1% frente a 2025. Sin embargo, el 88.5% del monto proviene de la reinversión de utilidades de empresas ya instaladas en el país, mientras que la inversión genuinamente nueva apenas representó 7.8% del total, un dato que abre la pregunta de qué tan «histórico» es realmente este máximo.
El reporte oficial atribuye estos resultados a «la solidez de los fundamentos macroeconómicos e institucionales, así como en las directrices del Plan México». La cifra en sí no permite, sin embargo, distinguir cuánto de esa solidez se traduce en decisiones de inversión nueva frente a decisiones de retención de utilidades por parte de empresas que, de cualquier forma, ya operaban en el país.
El primer semestre de 2026 deja un récord nominal de IED, pero también una composición que invita a matizar el triunfalismo de la cifra: la mayor parte del monto no es capital fresco, sino ganancias reinvertidas por quienes ya apostaron por México. El riesgo, de cara a la segunda mitad del año, es que la narrativa del máximo histórico oscurezca una pregunta pendiente: ¿qué tanto está atrayendo el país inversión genuinamente nueva, más allá de la capacidad de sus empresas instaladas para seguir generando y reinvirtiendo utilidades?





