El PIB rebota 1.4% en el segundo trimestre, pero la economía aún busca tracción

El crecimiento trimestral ofrece una señal positiva; sin embargo, el avance acumulado de 1.2% en el primer semestre y la debilidad de manufacturas, energía y servicios empresariales revelan una expansión desigual.

Ciudad de México.

La economía mexicana registró un crecimiento trimestral de 1.4% durante el segundo trimestre de 2026, informó el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI). A tasa anual, el Producto Interno Bruto (PIB) aumentó 1.9%, un resultado que mejora la fotografía inmediata de la actividad económica, aunque todavía no modifica por completo el diagnóstico de una expansión moderada: en el acumulado de enero a junio, el PIB avanzó apenas 1.2% frente al mismo periodo de 2025.

El dato trimestral permite hablar de un repunte, pero no necesariamente de una recuperación consolidada. La diferencia entre el avance de abril-junio y el crecimiento semestral sugiere que la economía aún depende de impulsos parciales, mientras algunos sectores estratégicos continúan mostrando un desempeño insuficiente para sostener una expansión más vigorosa. Para empresarios e inversionistas, la señal exige leer más allá del porcentaje general y observar dónde se está generando —y dónde se está perdiendo— la actividad productiva.

Actividades primarias encabezan el avance

Las actividades primarias presentaron el mayor crecimiento entre los grandes grupos económicos, con un avance de 2.4% trimestral y 4.8% anual. Las actividades terciarias crecieron 1.4% trimestral y 2.3% anual, mientras que las secundarias aumentaron 1.6% trimestral, pero solo 0.9% anual.

La composición resulta significativa. El sector secundario, que concentra buena parte de la capacidad industrial y exportadora del país, creció menos en términos anuales que las actividades primarias y terciarias. El resultado no es negativo en sí mismo, pero tampoco permite afirmar que la industria esté funcionando como el motor de arrastre que México necesita para convertir el crecimiento en inversión, productividad y empleos de mayor calidad.

Dentro de las actividades secundarias, la minería avanzó 4.9% anual durante el segundo trimestre y la construcción creció 2.1%. En contraste, las industrias manufactureras retrocedieron 0.4% anual, mientras que la generación, transmisión y distribución de energía eléctrica, junto con el suministro de agua y gas, disminuyó 0.1%.

La debilidad manufacturera merece atención particular. En un país que busca aprovechar la relocalización de cadenas productivas y fortalecer su posición en América del Norte, el retroceso anual de este sector funciona como una señal de advertencia discreta, pero difícil de ignorar. El nearshoring puede abrir oportunidades, aunque no sustituye la necesidad de certidumbre, infraestructura energética, logística eficiente y condiciones competitivas para operar.

Comercio mayorista sostiene al sector terciario

Entre las actividades terciarias, el comercio al por mayor registró un crecimiento anual de 11.3%, mientras que el comercio al por menor avanzó 0.9%. También crecieron los servicios de salud y asistencia social, con 2.5%, y las actividades legislativas, gubernamentales y de impartición de justicia, con 4.3%.

El contraste dentro de los servicios es relevante para el sector empresarial. Los servicios profesionales, científicos y técnicos apenas aumentaron 0.2% anual, y las actividades corporativas disminuyeron 1.6%. Estos resultados apuntan a una economía con dinamismo concentrado, pero todavía sin una expansión homogénea de los servicios de alto valor agregado que suelen acompañar a una mayor inversión y sofisticación productiva.

El desempeño del comercio al por mayor puede reflejar una mayor actividad en los canales de distribución y en las transacciones entre empresas. Sin embargo, el avance mucho más limitado del comercio minorista sugiere que el consumo de los hogares continúa sin convertirse en una fuente suficientemente robusta de crecimiento. La economía se mueve, aunque todavía no con la coordinación necesaria para formar un círculo virtuoso entre producción, inversión y demanda.

El reto es convertir el rebote en crecimiento sostenible

El INEGI reportó un aumento del PIB de 1.2% en el primer semestre de 2026, una cifra que obliga a mantener una lectura prudente sobre el cierre del año. La expansión de 1.4% trimestral constituye un resultado favorable, pero su verdadera importancia dependerá de que pueda sostenerse en los próximos periodos y de que alcance a los sectores con mayor capacidad para generar productividad y empleo formal.

Para los tomadores de decisiones, el escenario plantea tres prioridades: fortalecer la inversión productiva, asegurar el suministro de energía y elevar la competitividad de la manufactura. También será necesario mejorar la infraestructura y la certidumbre regulatoria, especialmente si México pretende aprovechar plenamente las oportunidades comerciales de América del Norte.

Desde la perspectiva de ENCLAVE, el dato del PIB ofrece una buena noticia, aunque todavía no una licencia para el triunfalismo. La economía avanzó en el trimestre, pero el crecimiento acumulado y la desigual respuesta sectorial muestran que el desafío central continúa pendiente: pasar de los repuntes estadísticos a una expansión sostenida, amplia y capaz de mejorar las condiciones reales de las empresas y los hogares.

Fuente y referencia

Instituto Nacional de Estadística y Geografía. (2026, 24 de agosto). Boletín de Indicador 500/26: Producto Interno Bruto trimestral a precios constantes, segundo trimestre de 2026 [Boletín estadístico]. México: INEGI.