Ciudad de México.
El repunte de la economía mexicana durante el segundo trimestre todavía no se traduce en una expansión sólida de la inversión ni del consumo. El más reciente Análisis Económico Ejecutivo del Centro de Estudios Económicos del Sector Privado (CEESP) advierte que, después del avance excepcional de varios indicadores en abril, ambos motores del mercado interno moderaron su desempeño en mayo, una señal de cautela para las empresas y los inversionistas durante la segunda mitad de 2026.
La inversión fija bruta registró una caída mensual de 0.4% en mayo, después de haber aumentado 4.1% en abril, su mayor avance desde noviembre de 2020. Aunque en términos anuales todavía mostró un crecimiento de 2.4%, el resultado fue inferior al incremento de 5.2% observado el mes previo. La lectura empresarial es clara: el rebote de abril no logró consolidarse como una tendencia de expansión del capital productivo.
El comportamiento de la inversión resulta especialmente relevante porque determina la capacidad de la economía para generar empleos formales, elevar la productividad y ampliar el bienestar de los hogares. Sin embargo, el CEESP señala que, durante los últimos dos años, la inversión fija bruta ha mantenido un comportamiento anual negativo en distintos periodos, reflejo de un ambiente de negocios poco propicio para comprometer capital en proyectos de largo plazo.
La construcción concentra la debilidad
Por componentes, la mayor presión provino de la construcción. En mayo, la inversión en este sector disminuyó 2.4% mensual, principalmente por una caída de 7.9% en la construcción residencial. A tasa anual, la inversión residencial retrocedió 5.4%, mientras que la construcción total registró un aumento de 2.0%.
En contraste, la inversión en maquinaria y equipo avanzó 1.5% mensual y 2.5% anual. Este desempeño sugiere que algunos segmentos empresariales mantienen proyectos de modernización y capacidad productiva, aunque todavía no existe una recuperación suficientemente amplia para compensar el debilitamiento de la construcción y la cautela del capital privado.
Por tipo de comprador, la inversión privada regresó a terreno negativo, con una disminución mensual de 1.0% y un avance anual marginal de apenas 0.2%. La inversión pública, por su parte, aumentó 3.5% mensual y 19.5% anual, aunque el CEESP destaca una discrepancia con información de la Secretaría de Hacienda, que reportó una contracción anual de 12.4% en el gasto de inversión física durante mayo. Esta diferencia debe ser aclarada, ya que la calidad y oportunidad de la inversión pública son determinantes para la confianza del sector privado.
El consumo privado también pierde velocidad
El consumo privado, principal motor de la actividad económica por su peso dentro del PIB, mostró un avance mensual de solo 0.1% en mayo, por debajo del 0.4% anticipado por la estimación oportuna del INEGI. En la comparación anual, creció 2.6%, dos décimas de punto porcentual menos que lo previsto.
El consumo de bienes y servicios de origen nacional aumentó 0.3% mensual y 1.2% anual, mientras que el consumo de bienes importados cayó 1.2% mensual, aunque conservó un avance anual de 8.5%. Estos datos muestran una demanda interna con menor dinamismo, en la que los hogares y las empresas ajustan sus decisiones de gasto ante un entorno de incertidumbre y crecimiento limitado.
La pérdida de fuerza del consumo representa un riesgo directo para sectores orientados al mercado interno. Menor demanda implica menor rotación de inventarios, presión sobre márgenes y una mayor necesidad de focalizar el gasto comercial. Para los directivos, el escenario exige privilegiar la eficiencia operativa, la productividad y la capacidad de adaptación antes que una expansión basada únicamente en expectativas de mayor consumo.
Un crecimiento trimestral que todavía no convence
La estimación oportuna del INEGI ubicó el crecimiento del PIB en 1.5% trimestral y 2.1% anual durante el segundo trimestre. No obstante, el CEESP advierte que la evolución de los principales indicadores —en particular la inversión y el consumo— no ofrece señales claras de que este dinamismo pueda sostenerse durante la segunda mitad del año.
Los especialistas del sector privado consultados por el Banco de México mantienen una previsión de crecimiento promedio de apenas 1.1% para 2026. El dato refleja un diagnóstico de expansión moderada, en el que la economía necesita certidumbre regulatoria, condiciones favorables para invertir y una recuperación más firme del ingreso de los hogares.
La agenda estratégica para México
El reto nacional consiste en convertir los repuntes mensuales en una trayectoria permanente de inversión productiva. Para ello, México requiere fortalecer la certeza jurídica, acelerar proyectos de infraestructura con alto impacto económico, mejorar las condiciones de financiamiento y reducir los obstáculos que encarecen la operación de las empresas.
Desde la perspectiva de ENCLAVE, la debilidad simultánea de la inversión privada y del consumo confirma que no basta con sostener el crecimiento mediante impulsos coyunturales. El país necesita un círculo virtuoso en el que la inversión genere empleos formales y mejor remunerados, estos fortalezcan el ingreso de los hogares y el consumo, y la demanda resultante incentive nuevas inversiones. Mientras ese ciclo no se consolide, la economía continuará avanzando, pero sin la fuerza necesaria para elevar de manera sostenida la competitividad y el bienestar.
Indicadores clave
| Indicador | Resultado | Lectura estratégica |
| Inversión fija bruta, variación mensual en mayo | -0.4% | El rebote de abril no se consolidó. |
| Inversión fija bruta, variación anual en mayo | +2.4% | Menor avance que el 5.2% del mes anterior. |
| Inversión en construcción, variación mensual | -2.4% | Principal fuente de debilitamiento de la inversión. |
| Construcción residencial, variación mensual | -7.9% | Señal de debilidad en el segmento habitacional. |
| Inversión privada, variación mensual | -1.0% | Retorno a terreno negativo. |
| Consumo privado, variación mensual en mayo | +0.1% | Avance inferior al 0.4% previsto por el INEGI. |
| Consumo privado, variación anual | +2.6% | Crecimiento moderado de la demanda interna. |
| PIB del segundo trimestre | +1.5% trimestral; +2.1% anual | Repunte que aún no garantiza continuidad. |
| Previsión de crecimiento para 2026 | 1.1% | Expectativas cautelosas del sector privado. |
Referencia: Centro de Estudios Económicos del Sector Privado. (2026, 10 de agosto). Análisis Económico Ejecutivo [Informe económico]. Ciudad de México, México: CEESP.





