Ciudad de México.
En un momento en que la seguridad pública vuelve a colocarse en el centro de la agenda bilateral entre México y Estados Unidos tras las recientes declaraciones del presidente estadounidense Donald Trump sobre el combate a los cárteles, Coahuila emerge como una de las principales excepciones del panorama nacional. Mientras el discurso desde Washington insiste en cuestionar la capacidad del Estado mexicano para contener al crimen organizado, la entidad gobernada por Manolo Jiménez Salinas continúa consolidando indicadores que la ubican entre las más seguras del país y como uno de los principales referentes de estabilidad institucional.
Las cifras más recientes del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública reflejan ese desempeño. Coahuila registra el 99.9 por ciento de su plantilla activa de seguridad evaluada mediante controles de confianza, uno de los porcentajes más altos de México, resultado de una política permanente de profesionalización, depuración y fortalecimiento institucional.
Para analistas en materia de seguridad y desarrollo económico, estos indicadores adquieren especial relevancia en un contexto donde la percepción de seguridad se ha convertido en un factor determinante para la atracción de inversiones, el establecimiento de nuevas empresas y la competitividad regional.
“En Coahuila tenemos claro que la seguridad se construye con instituciones sólidas, confiables y profesionales. Por ello mantenemos procesos permanentes de evaluación, capacitación y fortalecimiento de nuestras corporaciones, siempre con el objetivo de brindar certeza y confianza a la ciudadanía”, afirmó el gobernador Manolo Jiménez Salinas.
Seguridad como política de desarrollo
A diferencia de otros estados donde la seguridad continúa siendo un desafío estructural, en Coahuila el modelo ha evolucionado hasta convertirse en una política pública transversal que impacta directamente en el desarrollo económico y social.
El mandatario estatal explicó que estos resultados son consecuencia de una estrategia integral sustentada en la coordinación permanente entre el Gobierno del Estado, el Ejército Mexicano, la Guardia Nacional, la Marina, la Fiscalía General del Estado, las corporaciones municipales y la participación activa de la sociedad civil y el sector empresarial.
Ese modelo de colaboración ha permitido construir un entorno de estabilidad que hoy distingue a ciudades como Saltillo, Torreón y Piedras Negras, las cuales de manera recurrente aparecen entre las mejor evaluadas del país en percepción de seguridad y desempeño institucional.
Más allá de los indicadores policiales, esta coordinación ha sido uno de los principales argumentos que utilizan inversionistas nacionales y extranjeros para expandir operaciones en la entidad.
Un oasis de estabilidad en el norte de México
Las recientes declaraciones de Donald Trump, en las que ha endurecido nuevamente su discurso sobre la seguridad en México y el combate a los cárteles, han colocado nuevamente al país bajo el escrutinio internacional.
Sin embargo, especialistas coinciden en que resulta cada vez más necesario diferenciar la realidad regional del contexto nacional.
En ese escenario, Coahuila se ha consolidado como un oasis de seguridad, estabilidad laboral y crecimiento económico, producto de una estrategia sostenida durante varios años que ha privilegiado la coordinación institucional sobre la improvisación.
La entidad ha logrado combinar condiciones de paz social con un entorno favorable para la inversión, el desarrollo industrial y la generación de empleo, factores que hoy representan una ventaja competitiva frente a otras regiones del país.
Instituciones confiables, el eje del modelo
Otro de los indicadores que fortalece la confianza en las instituciones coahuilenses es que únicamente 0.8 por ciento de los elementos activos no han aprobado los controles de confianza, uno de los porcentajes más bajos registrados a nivel nacional.
El gobernador explicó que estos casos se encuentran sujetos a los procedimientos administrativos y legales correspondientes para garantizar que las corporaciones mantengan los más altos estándares de desempeño e integridad.
“En nuestro estado no hay cabida para la improvisación. Vamos a seguir fortaleciendo nuestras instituciones de seguridad y asegurando que quienes tienen la responsabilidad de proteger a las familias coahuilenses cumplan con los más altos estándares de desempeño, integridad y confianza”, puntualizó.
Seguridad que impulsa inversión y empleo
Para el sector empresarial, la seguridad dejó de ser únicamente un tema de orden público para convertirse en uno de los principales factores que determinan la competitividad de una región.
La estabilidad que ofrece Coahuila ha permitido mantener un flujo constante de inversiones industriales, comerciales e inmobiliarias, fortalecer el mercado laboral y consolidar cadenas de suministro vinculadas al mercado de Norteamérica.
En un contexto marcado por la relocalización de empresas, la revisión del T-MEC y la creciente competencia entre estados por atraer nuevos proyectos productivos, disponer de instituciones confiables y corporaciones altamente evaluadas representa un activo estratégico.
Un modelo construido con coordinación
Más allá de las cifras, el caso de Coahuila refleja que la seguridad sostenible no depende exclusivamente de la actuación policial, sino de un modelo donde convergen el gobierno estatal, los municipios, las Fuerzas Armadas, la iniciativa privada y la participación ciudadana.
Ese esquema de gobernanza colaborativa ha permitido preservar condiciones de paz y estabilidad que hoy distinguen a la entidad dentro del contexto nacional.
Mientras el debate sobre la seguridad mexicana continúa ocupando espacios en la agenda política de Estados Unidos, Coahuila ofrece un caso que demuestra que la construcción de instituciones sólidas, la profesionalización permanente y la coordinación entre todos los actores pueden traducirse en confianza ciudadana, desarrollo económico y competitividad internacional.
En tiempos donde la seguridad se ha convertido en uno de los principales indicadores para medir el potencial de una región, Coahuila consolida un modelo que trasciende las estadísticas y se refleja en mayor inversión, generación de empleo, estabilidad social y certeza para quienes deciden vivir, trabajar o invertir en el estado.





