Trump sacude la geoeconomía global: amenaza con nuevos aranceles, controla chips y plantea un “fondo soberano” al estilo China

El mandatario estadounidense vuelve a alterar el tablero internacional: empresarios, gobiernos y mercados en Latinoamérica observan con cautela una política que mezcla proteccionismo, intervencionismo y geoestrategia con impacto directo en la inversión global.

Washington.

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, volvió a colocar a la economía global en estado de alerta. Entre declaraciones explosivas y anuncios de política económica, el mandatario aseguró que no es un dictador, sino “un hombre de gran sentido común”, al tiempo que desplegó tropas en ciudades demócratas y lanzó una nueva ofensiva arancelaria contra países que mantienen impuestos digitales a las Big Tech estadounidenses.

Aranceles, chips y reindustrialización

Trump advirtió que impondrá “aranceles adicionales sustanciales” y restringirá exportaciones de chips a los países que no eliminen sus tasas digitales. La medida apunta directamente contra Canadá, Reino Unido, Francia, Italia y España, así como a la propia Unión Europea, que mantienen este tipo de impuestos.

El mensaje es claro: Estados Unidos no será más la “hucha” del mundo. Con esta postura, Trump busca reindustrializar la economía estadounidense y blindar a sus gigantes tecnológicos, Meta, Alphabet, Amazon, Microsoft y Apple, frente a lo que considera una “discriminación regulatoria” que favorece, en su narrativa, a los competidores chinos.

Un “fondo soberano” made in USA

Más allá de los aranceles, el presidente sorprendió al defender la compra del 10% de Intel por parte del Gobierno estadounidense, operación que calificó como “un negocio lucrativo para el país” y que, según su asesor económico Kevin Hasset, podría escalar hacia la creación de un fondo soberano similar al que manejan potencias como China, Noruega o Arabia Saudí.

De concretarse, sería un cambio de paradigma: un giro hacia el intervencionismo estatal en la primera economía del mundo, con implicaciones profundas para el capital privado y la competencia global.

China y el resto del mundo en la mira

Mientras Trump mueve sus fichas, China envía a Washington al viceministro de Comercio Li Chenggang para reactivar negociaciones y evitar una nueva escalada arancelaria. La tregua vigente, prorrogada por 90 días, mantiene en pausa un conflicto comercial que ya paralizó cadenas de suministro de alto valor como la de tierras raras, chips y tecnología avanzada.

Sin embargo, el propio Trump no dudó en amenazar con un arancel del 200% sobre imanes de tierras raras, clave en sectores como defensa y aeronáutica:

“Si jugara esas cartas, destruiría a China”, advirtió.

El mensaje fue suficiente para que mercados asiáticos reaccionaran con cautela, mientras que en América Latina –especialmente en México–, empresarios e inversionistas vuelven a plantearse la misma pregunta: ¿cómo invertir y crecer sin mirar primero lo que decida Washington?

Impacto en México y Latinoamérica

México, primer socio comercial de EE. UU., se encuentra en la línea directa de este nuevo ciclo proteccionista. Sectores como el automotriz, el electrónico y el de muebles –ya bajo investigación arancelaria– podrían enfrentar costos adicionales, comprometiendo exportaciones y márgenes de competitividad.

Para América Latina en general, el riesgo es evidente: Trump está rediseñando las reglas del comercio global, y cualquier país que dependa del acceso al mercado estadounidense deberá reajustar sus estrategias de inversión, diversificación y política fiscal.

La incertidumbre una constante

Trump insiste en que su modelo es “sentido común”. Pero para el resto del mundo, sus decisiones alteran la estabilidad geoeconómica, generan volatilidad en mercados e imponen nuevas condiciones a socios y rivales.

La expectativa no es solo comercial: detrás de cada tuit o anuncio del presidente estadounidense se juega el futuro de la inversión global, obligando a empresas y gobiernos, especialmente en México y Latinoamérica, a repensar su exposición a la economía norteamericana.

Con Información de EFE