Washington, D.C.
La tensión económica global volvió a escalar este jueves después de que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, lanzara un mensaje tajante a China y a los principales socios comerciales latinoamericanos, advirtiendo que la nueva ola de aranceles llegó para quedarse y que Washington “marca la pauta” en materia de seguridad y comercio en la región.
“No estoy nada preocupado. Pueden hacer lo que quieran. Con lo que estamos haciendo en términos económicos, estamos superando a todos, incluida China”, declaró Trump desde el Despacho Oval.
Aranceles que golpean el corazón exportador de la región
El nuevo esquema arancelario, en vigor desde el 7 de agosto, impone:
- 50 % a Brasil, en represalia por lo que Trump calificó como “malas leyes” y “trato injusto” en el comercio bilateral, además de criticar la “ejecución política” contra Jair Bolsonaro.
- 15 % mínimo para países con déficit comercial frente a EE.UU., como Costa Rica, Ecuador, Venezuela y Bolivia.
- 10 % para socios con superávit, como Chile, Colombia y Argentina.
Estas medidas ponen en riesgo exportaciones clave como granos, café, frutas, carne y minerales, pilares de economías como Brasil, Colombia, Ecuador y Perú. Analistas advierten que los costos logísticos, sumados a las tarifas, podrían erosionar la competitividad de la región en el corto plazo.
China: el socio alternativo en la mira
Ante este nuevo frente, gobiernos latinoamericanos exploran una acelerada diversificación comercial. El presidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva ya anunció una “ofensiva global” para abrir mercados en India, China, Sudáfrica y Europa, buscando reemplazar exportaciones hacia EE.UU.
El escenario plantea una posible reconfiguración de las cadenas de suministro, con China posicionándose como el principal beneficiado. Sin embargo, este giro no está exento de riesgos: un mayor acercamiento a Pekín podría intensificar la presión política y económica de Washington sobre la región.
México en el punto de mira
En un tono inusualmente directo, Trump afirmó que su administración “le dice a México y Canadá lo que tienen que hacer” en seguridad fronteriza:
“México hace lo que les decimos que hagan y Canadá hace lo que les decimos que hagan… las fronteras están en perfecto estado ahora mismo”, aseguró.
Las declaraciones llegan pocos días después de la segunda extradición masiva de narcotraficantes realizada por el gobierno de Claudia Sheinbaum, quien respondió con un mensaje claro: “En México, el pueblo manda”.
Implicaciones para el sector empresarial
Para los CEO e inversionistas de América Latina, este choque comercial implica:
- Mayor volatilidad en precios de exportación y posibles disrupciones logísticas.
- Presión para diversificar mercados y reducir dependencia de EE.UU.
- Riesgos de represalias políticas que afecten proyectos de inversión.
- Oportunidades en nearshoring si México logra capitalizar su posición estratégica sin deteriorar la relación con Washington.
El pulso entre Trump, China y Latinoamérica no es un episodio aislado, sino parte de una guerra geoeconómica en expansión, donde la capacidad de adaptación empresarial será clave para sobrevivir y crecer
Con información de EFE





