Sharm el Sheij, Egipto.
En un giro que ha capturado la atención global, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha encabezado la firma de un trascendental acuerdo de paz en la Franja de Gaza, poniendo fin a dos años de conflicto. Junto a los jefes de Estado de Egipto, Abdelfatah al Sisi; de Turquía, Recep Tayyip Erdogan, y de Catar, Tamim bin Hamad Al Thani, Trump selló un pacto que, según sus propias palabras, es el «más grande y complejo» de la historia de la región, y que evita una potencial «Tercera Guerra Mundial» en Oriente Medio.
Este evento no solo marca un hito en la búsqueda de la estabilidad en una de las zonas más volátiles del planeta, sino que también resalta el singular estilo de negociación de Donald Trump. Un estilo que, para muchos analistas, se basa en una combinación estratégica de presión económica (aranceles) y demostración de fuerza militar, herramientas que ha utilizado consistentemente para doblegar voluntades y reconfigurar alianzas.
La Doctrina Trump: Aranceles y Fuerza Militar como Palancas de Negociación
La habilidad de Trump para cerrar acuerdos, incluso los más intrincados, ha sido una constante en su carrera política. Su enfoque, a menudo calificado de transaccional y confrontacional, se ha manifestado en diversas ocasiones, utilizando el poderío económico y militar de Estados Unidos como sus principales bazas:
•Presión Económica (Aranceles): Trump ha demostrado una y otra vez su disposición a imponer aranceles como medida de presión para obtener concesiones comerciales o políticas. Esta táctica, que ha generado tensiones con socios y adversarios por igual, busca forzar a las naciones a sentarse a la mesa de negociación bajo sus términos. La amenaza de un «incremento masivo» de aranceles a China, mencionada en contextos recientes, es un claro ejemplo de esta estrategia.
•Fuerza Militar como Disuasión: Aunque el acuerdo de Gaza es diplomático, la presencia y el poder militar de Estados Unidos en la región siempre han sido un factor subyacente. La capacidad de proyectar fuerza actúa como un elemento disuasorio y, en ocasiones, como un catalizador para que las partes en conflicto busquen soluciones negociadas, evitando escaladas mayores.
Trump mismo ha elogiado a los líderes que lo acompañaron en la firma como «los líderes más grandes, los más poderosos, los más ricos», sugiriendo que su capacidad de influencia y recursos fueron clave para el éxito del acuerdo. Esta visión pragmática de las relaciones internacionales, donde el poder y la riqueza son determinantes, es una constante en su pensamiento.
Reconfiguración Geopolítica, Geoeconómica y Geopaz: Implicaciones para América Latina
La paz en Gaza, impulsada por Trump, tiene profundas implicaciones que trascienden las fronteras de Oriente Medio, afectando la geopolítica, la geoeconomía y la búsqueda de una «geopaz» global:
•Estabilidad Regional: Un Oriente Medio más estable, aunque frágil, puede reducir la prima de riesgo geopolítico global, impactando positivamente en mercados como el del petróleo, como ya se observó con la bajada del WTI tras el alto el fuego.
•Nuevas Alianzas y Desequilibrios: La intervención de Trump y la participación de Egipto, Turquía y Catar podrían reconfigurar las alianzas regionales, creando nuevos bloques de poder e influencia que alteren el equilibrio geopolítico existente.
•Flujos de Inversión: La percepción de una mayor estabilidad global, o al menos la contención de conflictos mayores, puede influir en los flujos de inversión extranjera directa. Los capitales podrían buscar destinos más seguros, y América Latina, con sus propios desafíos, debe estar atenta a estas dinámicas.
•Precedente Negociador: El éxito de Trump en Gaza podría sentar un precedente para futuras negociaciones internacionales, donde la combinación de presión económica y diplomacia de alto nivel se convierta en la norma. Esto exige a los líderes del mundo una mayor sofisticación en sus estrategias de política exterior y comercial.
•Impacto en Commodities: La reducción de la prima de riesgo geopolítico en el mercado de crudo, como se vio con la caída del WTI, puede tener efectos directos en las economías de países exportadores e importadores de petróleo y otras materias primas.
Para los empresarios e inversionistas, este escenario global exige una lectura estratégica y una capacidad de adaptación. La «geopaz» que Trump proclama, aunque bienvenida, viene acompañada de un estilo de liderazgo que no duda en utilizar todas las herramientas a su disposición. Entender estas dinámicas es crucial para anticipar riesgos, identificar oportunidades y posicionarse estratégicamente en un mundo que se reconfigura constantemente bajo la influencia de actores con agendas y métodos audaces.





