Ciudad de México.
La presidenta Claudia Sheinbaum confirmó este jueves que México no firmará un tratado de libre comercio con Brasil, sino que se limitará a un “acuerdo de complementariedad” enfocado en cooperación tecnológica, energética y regulatoria.
“No estamos pensando en un acuerdo de libre comercio”, aseguró la mandataria, subrayando que el entendimiento con Brasil buscará modernizar disposiciones en sectores como la automotriz y la cooperación en biocombustibles. El secretario de Economía, Marcelo Ebrard, añadió que el objetivo es actualizar un marco firmado hace más de dos décadas, pero sin llegar a un TLC como el que México mantiene con Estados Unidos y Canadá.
Una alianza estratégica, pero de alcance limitado
El intercambio comercial entre las dos economías más grandes de América Latina alcanzó 13,600 millones de dólares en 2024, con balanza favorable para Brasil. El nuevo entendimiento incluye memorandos en biocombustibles, energía y cooperación regulatoria, además de la exploración en aguas profundas donde Brasil tiene amplia experiencia.
Sin embargo, para analistas internacionales el acuerdo resulta más simbólico que estructural, pues no cambia el hecho de que el socio clave de México sigue siendo Estados Unidos.
El verdadero examen: la renegociación del T-MEC
A finales de septiembre y principios de octubre iniciará la revisión del Tratado México–Estados Unidos–Canadá (T-MEC), la pieza central de la política comercial mexicana.
En ese contexto, el mensaje enviado por el gobierno mexicano al optar por un acuerdo acotado con Brasil es claro: evitar cualquier movimiento que pueda incomodar a Washington.
El presidente Donald Trump ha reiterado que espera de México un socio confiable, dispuesto a fortalecer la cadena de suministro norteamericana en lugar de diversificar excesivamente hacia otros bloques. La señal para los inversionistas es evidente: cualquier movimiento comercial relevante debe ser compatible con los intereses de Estados Unidos.
Riesgos y oportunidades en el tablero geoeconómico
- Riesgo: Apostar a acuerdos limitados fuera del bloque norteamericano puede ser percibido como falta de visión estratégica.
- Oportunidad: La cooperación en biocombustibles y energía con Brasil abre una ventana hacia la sostenibilidad y diversificación tecnológica.
- Realidad: México no puede permitirse debilitar la confianza de Washington justo en la antesala de la renegociación del T-MEC.
Este equilibrio entre mostrar apertura regional y mantener la prioridad en Estados Unidos marcará el rumbo de la política económica mexicana en los próximos meses. Para los inversionistas, la clave no estará en lo que México acuerde con Brasil, sino en qué tan sólido se muestre en su relación con la Casa Blanca.