Ciudad de México.
Los estados mexicanos enfrentan en 2026 una persistente y elevada dependencia del gasto federalizado, que en promedio representará el 81.7% de sus ingresos totales. A pesar de un ligero incremento en la recaudación de recursos propios, esta estructura fiscal impone retos significativos para la autonomía de las entidades federativas en la formulación de políticas públicas y su capacidad para impulsar el desarrollo económico local. Esta situación genera incertidumbre para el sector empresarial, que requiere estabilidad y previsibilidad en el entorno fiscal subnacional para la toma de decisiones de inversión y la planificación a largo plazo.
El Presupuesto de Egresos de la Federación (PEF) 2026 contempla un gasto federalizado de 2.8 billones de pesos, un 3% superior al aprobado en 2025. Sin embargo, la dependencia de los estados a estas transferencias federales, que se alimentan de ingresos federales inestables como los petroleros, ha mostrado fluctuaciones a lo largo del tiempo. Desde 2018, los ingresos estatales como porcentaje del PIB han tenido una tendencia a la baja, y en 2026 alcanzarían su nivel más bajo en el periodo de evaluación.
La Composición de los Ingresos Estatales y sus Implicaciones
Los estados obtienen recursos principalmente de cuatro fuentes:
- Gasto Federalizado: Transferencias federales a través de participaciones, aportaciones, convenios y subsidios.
- Recursos Propios: Recaudación obtenida por las haciendas estatales (impuestos, derechos, productos, aprovechamientos y contribuciones).
- Organismos y Empresas: Ingresos percibidos por empresas y organismos con participación estatal.
- Deuda: Financiamiento a través de pasivos.
En 2026, los ingresos totales de las 32 entidades federativas ascenderán a 3 billones 208 mil 587.4 millones de pesos. Aunque se espera un aumento del 0.5% en los ingresos propios respecto a 2025, estos solo representarán el 13.8% del total. Esta cifra es insuficiente para compensar las variaciones del gasto federalizado, lo que mantiene a los estados en una posición de vulnerabilidad fiscal.
| Fuente de Ingreso | Monto (mdp) en 2026 | Variación Anual (%) |
| Gasto Federalizado | 2,800,000.0 | +3.0 |
| Recursos Propios | 513,948.3 | +3.5 |
| Organismos y Empresas | 55,562.4 | -16.9 |
| Deuda | 44,791.7 | +23.0 |
Quince estados tendrán más del 80% de sus ingresos provenientes de transferencias federales, y en seis de ellos, esta proporción superará el 90%. Guerrero (96.6%), Veracruz (92.7%) y Tlaxcala (92.5%) son los estados con mayor dependencia. En contraste, la Ciudad de México (44.5%), Sonora (66.2%) y el Estado de México (71.6%) muestran una menor dependencia.
Esfuerzos Recaudatorios Propios y el Impacto en la Competitividad
Solo cinco estados tienen una proporción de ingresos propios superior al 20%. Una mayor proporción de ingresos propios implica no solo una mayor autonomía fiscal, sino también una menor susceptibilidad a la inestabilidad de los recursos federales. Algunos estados están realizando esfuerzos significativos para aumentar su recaudación propia, como Nuevo León (+37.0%), Colima (+29.0%) y Durango (+18.6%), impulsados por impuestos sobre nómina, impuestos ecológicos y aprovechamientos.
Para el sector empresarial, la heterogeneidad en las capacidades fiscales de los estados es un factor clave. Aquellas entidades con mayor autonomía y capacidad de generar recursos propios pueden implementar políticas públicas más estables y adaptadas a sus necesidades locales, lo que se traduce en un entorno más favorable para la inversión y el desarrollo. Por el contrario, la alta dependencia federal puede limitar la capacidad de los gobiernos subnacionales para responder de manera ágil a las demandas del sector productivo y de la población.
La necesidad de fortalecer los ingresos propios no solo reduce la dependencia, sino que también mitiga los riesgos de recibir menos recursos a través del gasto federalizado, que puede ser inestable. Es fundamental que los estados mejoren los mecanismos fiscales existentes e incorporen nuevos, como el impuesto a la tenencia o los impuestos verdes, para garantizar recursos suficientes que se traduzcan en mejores políticas públicas y un entorno más competitivo para las empresas.
Con información de: CIEP. (2026). Composición de los Ingresos Estatales en 2026. Centro de Investigación Económica y Presupuestaria. Disponible en: https://ciep.mx/v5dK




