Ciudad de México.
En el complejo tablero de la geopolítica norteamericana, el Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) es más que un acuerdo comercial; es el epicentro de una red de interdependencias, presiones y estrategias de poder que definirá el futuro económico de la región. Un análisis exhaustivo de los principales think tanks de Norteamérica, condensado en el informe «Bilateral X-Ray», revela que, más allá del comercio, la agenda trilateral está dominada por la seguridad, el Estado de Derecho y la fortaleza de las instituciones democráticas, temas que ocupan el centro del debate en un año crucial para la revisión del tratado (Instituto Mexicano para la Competitividad & U.S.-Mexico Foundation, 2026).
El pulso de la relación trilateral, medido a través de 27 publicaciones de alto nivel en enero de 2026, muestra una asimetría evidente: el 67% del contenido fue generado en Estados Unidos, frente a un 26% en México y un modesto 7% en Canadá. Esta disparidad no es solo cuantitativa; refleja el peso dominante de la agenda estadounidense en la conversación regional. Los temas de Seguridad y Estado de Derecho (26%) y Democracia e Instituciones (22%) eclipsan a los de Economía y Comercio (15%), una señal inequívoca de que la estabilidad y la certidumbre jurídica son las principales preocupaciones que subyacen en el andamiaje del T-MEC (Instituto Mexicano para la Competitividad & U.S.-Mexico Foundation, 2026).
La Dimensión Oculta: Seguridad y Tecnología como Pilares Estratégicos
La narrativa que emerge de este análisis es contundente: la viabilidad del T-MEC no se juega únicamente en las fábricas o en los campos agrícolas, sino en la capacidad de los tres socios para garantizar un entorno seguro y predecible. Temas como la cooperación en seguridad, la justicia ambiental transfronteriza y la lucha contra el crimen organizado son recurrentes en los análisis de instituciones como el Baker Institute y Brookings. La mención del desmantelamiento de aproximadamente 1,600 laboratorios de drogas en México durante el primer año de la administración Sheinbaum, o el hecho de que Ciudad Juárez concentrara más del 47% de las transferencias de residuos del país en 2022, son ejemplos de cómo los desafíos de seguridad y medio ambiente están intrínsecamente ligados a la dinámica comercial (Instituto Mexicano para la Competitividad & U.S.-Mexico Foundation, 2026).
En este contexto, el sector tecnológico emerge como un campo de batalla y, a la vez, como una oportunidad estratégica. Como señala Sofía Ramírez Aguilar en su contribución al informe, el reacomodo de las cadenas de proveeduría tecnológica es una realidad ineludible. Norteamérica tiene una ventana de oportunidad para fortalecer su resiliencia y competitividad frente a la dependencia de Asia, pero esto requiere una coproducción estratégica y una visión de largo plazo que trascienda las tensiones coyunturales.
«En 2026, el valor del T-MEC está en su potencial para fortalecer la coproducción en sectores estratégicos, reducir dependencias externas a la región y construir una región más resiliente y competitiva.» – Sofía Ramírez Aguilar, Directora General, México, ¿cómo vamos? (citada en Instituto Mexicano para la Competitividad & U.S.-Mexico Foundation, 2026).
El Futuro en Juego: Más Allá de la Revisión de 2026
La inminente revisión del T-MEC no es un mero trámite burocrático; es un momento definitorio que pondrá a prueba la solidez de la alianza norteamericana. La energía que emana de los centros de pensamiento revela una profunda preocupación por la erosión de la confianza y la creciente politización del debate comercial. Para los líderes empresariales e inversionistas, el mensaje es claro: la gestión del riesgo geopolítico y la comprensión de las dinámicas de seguridad y Estado de Derecho son tan cruciales como el análisis de los flujos comerciales.
El futuro de Norteamérica no se escribirá en un solo capítulo. Será el resultado de una negociación constante, donde la capacidad de los tres socios para alinear sus intereses estratégicos, más allá de las presiones políticas del momento, determinará si la región puede consolidarse como un bloque económico verdaderamente integrado y competitivo en el escenario global. El T-MEC es el vehículo, pero el destino final aún está por definirse.
Referencias
Instituto Mexicano para la Competitividad [IMCO] & U.S.-Mexico Foundation [USMF]. (2026, enero). Bilateral X-Ray: Radiografía de la relación México – Estados Unidos, con la participación de Canadá.
Nota: Este análisis se basa en el informe «Bilateral X-Ray: Radiografía de la relación México – Estados Unidos, con la participación de Canadá», una colaboración del Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO) y la U.S.-Mexico Foundation (USMF), con la participación de la Corn Refiners Association (CRA). Agradecemos y damos crédito a sus autores, Adolfo Cervantes (USMF) e Isabel Madrazo (IMCO), así como a la contribución de Sofía Ramírez Aguilar, Directora General de México, ¿cómo vamos? (Instituto Mexicano para la Competitividad & U.S.-Mexico Foundation, 2026).





