Ciudad de México
El Producto Interno Bruto (PIB) de México, que alcanzó los 33.5 billones de pesos corrientes en 2024, revela una economía de dos velocidades que exige una lectura estratégica por parte de los líderes de negocios, CEOs e inversionistas. El análisis del Producto Interno Bruto por Entidad Federativa (PIBE), publicado por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), subraya la consolidación de los polos industriales tradicionales, al tiempo que señala focos de crecimiento emergente que redefinen el mapa de oportunidades de inversión en el país.
Esto obliga a ir más allá de la cifra global y desglosar dónde reside el verdadero poder económico y dónde se gestan los retornos más dinámicos.
El Ancla de la Inversión: Concentración y Estabilidad
La estructura económica mexicana se mantiene fuertemente concentrada en un puñado de entidades. Un grupo de tan solo once estados es responsable de generar el 66.7% del PIB nacional. Esta concentración no solo ofrece estabilidad y escala para las grandes operaciones, sino que también define los centros neurálgicos para la logística, el consumo y la manufactura avanzada.
| Entidad Federativa | Contribución al PIB Nacional (Nominal) | Implicación Estratégica |
| Ciudad de México | 15.0% | Centro financiero, de servicios de alto valor y toma de decisiones corporativas. |
| Estado de México | 9.1% | Plataforma logística y manufacturera clave, con alta densidad poblacional y de consumo. |
| Nuevo León | 8.1% | Eje del nearshoring y la manufactura de exportación, con un ecosistema empresarial robusto. |
| Jalisco | 7.5% | Liderazgo en tecnología, agroindustria y servicios creativos. |
| Guanajuato | 4.3% | Corredor automotriz y logístico fundamental en el Bajío. |
Para el inversionista, estas entidades representan el núcleo duro de la economía mexicana, donde la infraestructura, el capital humano y la demanda interna están más desarrollados. La estrategia aquí es de consolidación y expansión de mercado.
Factores Clave: El Impacto Sectorial y la Contracción Energética
Aunque el informe del INEGI se centra en la distribución geográfica, la variación anual del PIB en términos reales (crecimiento) permite inferir los factores sectoriales que impulsan o frenan la economía.
- El Dinamismo del Sector Servicios y la Recuperación Regional: El crecimiento más acelerado se observó en entidades como Oaxaca (5.4%), Zacatecas (4.9%) y Durango (4.7%). Este fenómeno sugiere una fuerte recuperación post-pandemia, impulsada probablemente por la inversión en infraestructura pública (como el Corredor Interoceánico en el sur) y el repunte en sectores como la construcción y el turismo regional. Para los CEOs, estas regiones representan oportunidades de primera entrada en mercados con alto potencial de crecimiento relativo.
- La Presión del Sector Energético: El factor de mayor riesgo proviene de la contracción en los estados petroleros. Campeche (-6.9%) y Tabasco (-6.5%) registraron las caídas más pronunciadas en su PIB. Esta tendencia es un claro indicador de la disminución de la actividad extractiva y la necesidad urgente de diversificación económica en el sureste. Los inversionistas deben evaluar el riesgo asociado a la dependencia de hidrocarburos y buscar oportunidades en la transición energética o en la diversificación de la cadena de suministro.
- Desaceleración Industrial en el Norte y Bajío: La variación negativa en estados tradicionalmente industriales como Chihuahua (-3.9%) y Coahuila (-1.0%) es una señal de alerta. Si bien su contribución nominal sigue siendo alta, la caída en el crecimiento real podría reflejar cuellos de botella en la cadena de suministro, ajustes en la demanda de exportación o la necesidad de mayor inversión en modernización industrial para sostener el ritmo del nearshoring.
Posicionamiento Estratégico para la Toma de Decisiones
La lectura de estos datos para el liderazgo empresarial es clara:
- Diversificación Geográfica: No basta con invertir en el top 5. Las tasas de crecimiento más altas se encuentran en el sur y centro-norte, lo que exige una reevaluación de la estrategia de expansión.
- Gestión de Riesgo Sectorial: La volatilidad en el sector energético, evidenciada por la caída en Campeche y Tabasco, debe ser un factor clave en la gestión de riesgos. Las empresas con exposición a este sector deben acelerar sus planes de mitigación.
- Oportunidad en Infraestructura: El impulso en estados como Oaxaca y Yucatán (3.9%) está directamente ligado a proyectos de infraestructura. Las empresas de construcción, logística y servicios asociados deben capitalizar este ciclo de inversión pública.
En este sentido, el PIB de México en 2024 es un llamado a la inversión inteligente y segmentada. La estabilidad del centro y el norte industrial provee la base, pero el verdadero potencial de crecimiento y los mayores retornos relativos se encuentran en las regiones que están experimentando una transformación acelerada. La capacidad de los líderes de negocios para identificar y actuar sobre esta dualidad será el factor determinante de su éxito en el mercado mexicano.





