Ciudad de México.
En un entorno de «diálogo franco y constructivo», la Secretaría de Economía de México y la Representación Comercial de los Estados Unidos (USTR) han concluido la primera ronda formal de negociaciones para la revisión del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC). El encuentro, celebrado en la capital mexicana, marca el inicio de un proceso crítico para consolidar a América del Norte como la plataforma manufacturera más competitiva a nivel global.
Bajo la coordinación del Secretario de Economía, Marcelo Ebrard, y el Embajador Jeffrey Goettman de la USTR, los equipos técnicos avanzaron en una agenda técnica de alta prioridad. Los temas centrales de esta ronda incluyeron las reglas de origen del sector automotriz, el comercio de acero y aluminio, y la seguridad económica regional. México enfatizó que la resiliencia del Tratado depende de la integración profunda de sus cadenas de valor, un factor determinante para competir frente a bloques económicos de Asia y otras regiones.
Calendario Estratégico y Sectores Clave
La negociación ha definido una hoja de ruta clara para los próximos meses, orientada a generar certidumbre para la inversión y proteger los empleos vinculados al sector exportador. Las delegaciones confirmaron las siguientes etapas:
- Segunda Ronda (16-17 de junio, Washington, D.C.): Se incorporarán temas de agricultura y condiciones de competencia equitativa, además de dar continuidad a las reglas de origen.
- Tercera Ronda (Semana del 20 de julio, Ciudad de México): Enfocada en el cierre de puntos pendientes de cara a la revisión conjunta de 2026.
El Secretario Ebrard destacó la cordialidad y el «trabajo detallado» detrás de estas conversaciones, subrayando la importancia de entenderse mutuamente para mejorar la integración regional. «Ya estamos en el camino para poder lograr esa revisión, como está previsto por nuestro Tratado», afirmó el funcionario.
Para el sector empresarial y los inversionistas, la fluidez de estas negociaciones es una señal positiva de estabilidad. La disposición de ambas naciones para sustentar sus posiciones en evidencia y buscar acuerdos que beneficien a la industria y a los consumidores es fundamental para mitigar los riesgos de volatilidad en el entorno de negocios. La revisión del T-MEC no es solo un trámite administrativo, sino una reconfiguración estratégica que definirá la prosperidad compartida de la región para la próxima década.





