Ciudad de México
El próximo 2 de abril marcará un punto de inflexión en la relación comercial entre México y Estados Unidos, cuando entren en vigor los aranceles de hasta el 25% impuestos por la administración de Donald Trump a las exportaciones automotrices mexicanas. Esta medida tendrá un impacto catastrófico en la economía nacional, ya debilitada y con signos claros de recesión, según diversos organismos internacionales.
Un golpe directo al sector automotriz
Las exportaciones automotrices representan el 20% del total de las ventas de México al exterior. De acuerdo con el senador Ricardo Anaya, este arancel traerá consigo una crisis económica profunda, afectando gravemente el empleo y el crecimiento. “Será devastador para la economía mexicana, que prácticamente con toda seguridad entrará en una profunda recesión, lo que va a lastimar la economía de las familias mexicanas, lo que va a lastimar de manera severa el empleo en nuestro país”, advirtió.
Los datos ya reflejan un panorama desalentador: en febrero, las exportaciones mexicanas cayeron un 2.9% anual, la peor caída en ocho meses, mientras que las exportaciones manufactureras descendieron 1.8% y las de la industria automotriz se desplomaron un 15.2%. Esto se suma a una reducción del 8.3% en las importaciones mexicanas, lo que indica un freno significativo en la actividad económica.
El fracaso de la diplomacia mexicana
A pesar de la gravedad de la situación, el gobierno mexicano ha optado por esperar hasta el último momento, confiando en un giro favorable de la administración estadounidense. La reciente visita de la secretaria de Estado de EE.UU., Noem, a México el pasado viernes, buscó mitigar los efectos de los aranceles con un informe que se espera sea del agrado de Trump, pero hasta ahora no hay señales de que la medida sea revertida.
El fracaso de la estrategia diplomática es evidente. “El Gobierno lamentablemente se anotó un rotundo fracaso en sus negociaciones con el gobierno de Estados Unidos y esto va a tener consecuencias devastadoras para la economía mexicana”, sentenció Anaya. Mientras tanto, la administración de Claudia Sheinbaum sigue sin tomar medidas concretas para mitigar los efectos de esta crisis inminente.
Trump y su agenda proteccionista
El presidente Donald Trump ha justificado estos aranceles bajo su doctrina de “reciprocidad”, asegurando que los países han explotado económicamente a Estados Unidos por años. “Este es el comienzo del Día de la Liberación en Estados Unidos”, declaró Trump al anunciar las tarifas, argumentando que estas medidas buscan frenar el déficit comercial y recuperar empleos industriales.
Sin embargo, la realidad es que esta política de proteccionismo extremo afectará a sus propios consumidores, encareciendo los productos importados y generando una disrupción en las cadenas de suministro. A pesar de ello, Trump ha reiterado que será “más benévolo de lo que esos países fueron con nosotros”, insinuando posibles ajustes a sus medidas.
¿Qué sigue para México?
La entrada en vigor de estos aranceles representa un golpe directo a la manufactura y el empleo en México. Con la economía ya en una fase de desaceleración pronunciada, la falta de una respuesta clara por parte del gobierno federal solo agrava la incertidumbre. Los sectores industriales y empresariales han advertido que, sin un plan de acción inmediato, el país enfrentará una recesión más profunda con consecuencias sociales y económicas de gran alcance.
México se encuentra en un punto crítico. Mientras la administración de Sheinbaum espera la “buena voluntad” de Trump, la realidad del mercado indica que el país debe actuar con rapidez para diversificar sus mercados, fortalecer su industria interna y establecer estrategias de mitigación que protejan el empleo y la inversión. De lo contrario, la economía mexicana quedará expuesta a una crisis de proporciones aún mayores.