Ciudad de México.
A pocos días del inicio de la tercera ronda formal de negociaciones del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC, o USMCA por sus siglas en inglés), el secretario de Economía, Marcelo Ebrard, se reunió con la cúpula empresarial mexicana para coordinar una postura unificada. Sin embargo, este encuentro se da en un contexto de creciente turbulencia y desconfianza por parte de Estados Unidos, con una serie de eventos que están abriendo «grietas» significativas en la relación bilateral, afectando la percepción de seguridad y el clima de inversión para empresarios, CEO’s e inversionistas.
La negativa del gobierno de Donald Trump a extender automáticamente el T-MEC por otros 16 años, sumada a las contundentes declaraciones del director de la DEA, Terrance Cole, y los cuestionamientos internos sobre la gobernabilidad en México, están configurando un escenario de incertidumbre que exige una atención estratégica por parte del sector privado.
La Estrategia de México Ante un T-MEC en Constante Revisión
Marcelo Ebrard enfatizó ante representantes del Consejo Coordinador Empresarial (CCE), Concamin, Comce, y la Asociación de Bancos de México (ABM), entre otros, que el principal activo competitivo de México sigue siendo su acceso preferencial al mercado estadounidense, con aproximadamente el 85% de las exportaciones mexicanas ingresando con arancel cero. La estrategia nacional en la próxima ronda de negociaciones, que iniciará el 20 de julio en la Ciudad de México, se centrará en preservar esta ventaja, crucial para la posición de México como plataforma manufacturera clave para Estados Unidos.
La tercera ronda abordará temas técnicos como reglas de origen para la industria automotriz, acero y aluminio, cadenas regionales de suministro, eliminación de barreras comerciales y mecanismos de revisión anual. Sin embargo, el panorama ha cambiado drásticamente: el T-MEC, que antes ofrecía estabilidad a largo plazo, se ha transformado en un mecanismo de negociación continua, con revisiones anuales y la posibilidad de que Estados Unidos exija cambios permanentes.
Factores de Turbulencia: Un Escenario de Desconfianza Crece
La coyuntura actual está marcada por varios episodios que han tensado la relación bilateral:
- Declaraciones de la DEA: El director Terrance Cole afirmó la existencia de una «conexión mortal» e «inseparable» entre cárteles mexicanos y funcionarios del Gobierno de México. Estas declaraciones, aunque rechazadas por el Gabinete de Seguridad mexicano, elevan el tono del discurso de Washington sobre seguridad y sugieren una presunta vinculación estructural que erosiona la confianza.
- Negativa de Trump a la Extensión del T-MEC: La decisión de no extender automáticamente el tratado hasta 2042 envía un mensaje claro: cualquier renovación futura dependerá de nuevas concesiones mexicanas, aumentando la incertidumbre sobre la estabilidad del marco comercial a largo plazo.
- Agenda de Seguridad y Casos Políticos Internos: El combate al fentanilo y a los cárteles sigue siendo una prioridad absoluta para la administración Trump. A esto se suman casos políticos internos, como los audios atribuidos a la gobernadora de Baja California, Marina del Pilar Ávila, que incrementan el escrutinio político de Washington sobre México y alimentan la percepción de debilidad institucional.
Impacto en el Nearshoring y la Inversión
Para los empresarios, la principal preocupación no es una ruptura inmediata del T-MEC, sino la incertidumbre. La prioridad es mantener reglas claras, acceso preferencial y evitar nuevos aranceles o cambios frecuentes en las reglas de inversión. Si bien no hay evidencia de una salida masiva de inversiones, la cautela ha aumentado. México sigue ofreciendo ventajas como la proximidad con Estados Unidos, costos competitivos e integración manufacturera.
No obstante, la combinación de presión política, preocupaciones de seguridad, revisiones anuales y la incertidumbre comercial podría retrasar decisiones de inversión, especialmente en proyectos de nearshoring, hasta que se conozcan los resultados de las próximas rondas de negociación. Los analistas anticipan que la tercera ronda no producirá un acuerdo definitivo, pero permitirá medir el margen de maniobra de ambas partes.
Las Claves de ENCLAVE: Estabilidad y Certidumbre, Pilares de la Competitividad
Desde una perspectiva geoeconómica, la estrategia de México de construir una posición de Estado que incorpore al sector empresarial es fundamental. Sin embargo, el contexto actual es más adverso que en la negociación original del T-MEC. La presión de la administración Trump en lo comercial se une al endurecimiento del discurso de seguridad, y a episodios políticos internos que mantienen a México bajo un intenso escrutinio. Para los mercados, el factor decisivo no será solo conservar el acceso preferencial, sino demostrar que el país puede ofrecer estabilidad regulatoria, Estado de derecho y certidumbre para proyectos de inversión de largo plazo. Si la ronda del 20 de julio logra establecer una hoja de ruta clara para la revisión anual del tratado, podría contener parte de la incertidumbre; de lo contrario, el costo se reflejará directamente en las expectativas de inversión y en el ritmo del nearshorin.





