Saltillo, Coahuila.
En un momento en que la sanidad animal se ha convertido en un asunto de seguridad alimentaria, competitividad económica y acceso a mercados internacionales, Coahuila fortalece su posición como uno de los estados con mejores estándares zoosanitarios nacionales frente a la amenaza del gusano barrenador del ganado.
El reconocimiento realizado por la presidenta de México, Claudia Sheinbaum Pardo, al esfuerzo que diversas entidades realizan para contener esta plaga coloca nuevamente a la sanidad pecuaria en el centro de la agenda nacional. En ese escenario, el modelo implementado por el Gobierno de Coahuila adquiere especial relevancia por mantener una vigilancia epidemiológica permanente y una estrecha coordinación con las autoridades federales y los productores ganaderos.
Para una entidad donde la actividad pecuaria representa uno de los pilares de la economía rural, preservar el estatus sanitario no sólo significa proteger al ganado, sino también salvaguardar la competitividad del sector, la confianza de los mercados y el ingreso de miles de familias que dependen de esta actividad.
Sanidad pecuaria: un activo económico
La presencia del gusano barrenador representa uno de los mayores riesgos sanitarios para la ganadería, debido a las afectaciones que puede provocar en los animales y al impacto que tendría sobre la comercialización nacional e internacional del ganado.
Por ello, los estados con mejores controles sanitarios cuentan con una ventaja competitiva importante frente a otras regiones, ya que ofrecen mayores garantías a compradores, exportadores y cadenas agroalimentarias.
En el caso de Coahuila, la estrategia impulsada por el gobernador Manolo Jiménez Salinas busca precisamente preservar ese activo económico mediante una política preventiva sustentada en vigilancia permanente, coordinación institucional y respuesta inmediata ante cualquier riesgo epidemiológico.
Prevención antes que reacción
Desde el inicio de la actual administración estatal, la política sanitaria ha privilegiado la prevención como principal herramienta para proteger al sector pecuario.
La estrategia contempla el fortalecimiento de la vigilancia zoosanitaria, la coordinación permanente con el Servicio Nacional de Sanidad, Inocuidad y Calidad Agroalimentaria (SENASICA), la capacitación continua de los productores, el control de la movilización de ganado y la atención inmediata de cualquier eventualidad sanitaria.
Este modelo permite reducir riesgos, mantener la trazabilidad del hato ganadero y fortalecer la capacidad de respuesta de las autoridades estatales y federales.
«En Coahuila entendemos que proteger la sanidad del hato ganadero es proteger el patrimonio de miles de familias y la competitividad de uno de los sectores más importantes de nuestra economía», afirmó el gobernador Manolo Jiménez Salinas.
El mandatario destacó que la coordinación permanente con el Gobierno de México y con las organizaciones ganaderas ha sido fundamental para conservar los altos estándares sanitarios que distinguen al estado.
Confianza para los mercados
Uno de los principales beneficios del modelo sanitario implementado en Coahuila es el fortalecimiento de la confianza entre los mercados nacionales e internacionales.
La sanidad pecuaria constituye uno de los requisitos más importantes para mantener abiertos los canales de comercialización y garantizar que los productos ganaderos cumplan con las exigencias de inocuidad y calidad establecidas por los socios comerciales.
En un entorno donde las restricciones sanitarias pueden generar importantes pérdidas económicas, mantener un sistema sólido de vigilancia representa un factor estratégico para preservar la competitividad del campo coahuilense.
La estrategia estatal también contribuye a los esfuerzos que encabeza el Gobierno Federal para contener la propagación del gusano barrenador en territorio nacional, fortaleciendo la capacidad de respuesta del país frente a esta amenaza.
Coordinación institucional como fortaleza
Uno de los elementos que distinguen el modelo de Coahuila es la coordinación permanente entre autoridades federales, gobierno estatal y organizaciones de productores.
Esta colaboración permite compartir información epidemiológica, fortalecer los mecanismos de inspección y mantener una vigilancia constante sobre la movilización del ganado, reduciendo significativamente los riesgos de propagación de enfermedades.
La estrategia responde a una visión en la que la sanidad animal deja de ser únicamente una responsabilidad gubernamental para convertirse en un esfuerzo conjunto entre instituciones públicas y el sector productivo.
Seguridad agroalimentaria y desarrollo rural
Más allá del control de una plaga específica, la política impulsada por el Gobierno del Estado forma parte de una estrategia integral orientada a fortalecer la seguridad agroalimentaria y el desarrollo económico del campo.
Preservar el estatus sanitario permite proteger la productividad pecuaria, garantizar el abastecimiento de alimentos y mantener la estabilidad económica de miles de unidades de producción distribuidas en las distintas regiones del estado.
En una entidad donde la ganadería representa una actividad estratégica para numerosas comunidades rurales, la prevención sanitaria también se traduce en estabilidad económica, conservación del empleo y fortalecimiento de las cadenas de valor agropecuarias.
Coahuila, referente nacional
El Gobierno del Estado reiteró que continuará trabajando de manera coordinada con la Federación, SENASICA y las organizaciones ganaderas para preservar el estatus sanitario que distingue a la entidad.
La meta es mantener a Coahuila como uno de los referentes nacionales en sanidad pecuaria y seguridad agroalimentaria, consolidando un modelo que combina vigilancia epidemiológica, coordinación institucional y participación activa de los productores.
En un escenario donde la competitividad del sector agropecuario depende cada vez más del cumplimiento de estándares sanitarios internacionales, Coahuila fortalece uno de sus principales activos para el desarrollo rural: un sistema de prevención que protege el patrimonio de miles de familias ganaderas y brinda certidumbre a los mercados.
La apuesta del estado es clara: mantener una ganadería sana no sólo significa proteger a los animales, sino preservar la confianza de los inversionistas, garantizar el acceso a mercados estratégicos y consolidar al campo coahuilense como uno de los más competitivos de México.





