Ciudad de México.
La percepción de la alta dirección sobre el rumbo macroeconómico de México ha entrado en una fase de franca cautela. Al cierre de mayo de 2026, el Indicador Global de Opinión Empresarial de Confianza (IGOEC) se situó en 48.2 puntos, registrando una contracción mensual de 0.1 puntos y un retroceso anual de 0.5 puntos. Con este resultado, el termómetro de la confianza en el sector privado ligó 15 meses consecutivos por debajo del umbral de los 50 puntos, la línea técnica que separa la zona de optimismo de la de contracción económica.
De forma paralela, el Indicador Global de Opinión Empresarial de Tendencia (IGOET) —que mide la velocidad y dirección de las actividades productivas— se alineó a la baja al ceder 0.3 puntos en el mes y ubicarse en 49.9 puntos. Este quiebre coloca al indicador global en terreno contractivo por primera vez en el año, arrastrado por caídas pronunciadas en los sectores de la construcción y los servicios privados no financieros, lo que desdibuja el dinamismo que el mercado nacional venía proyectando.
«El indicador global suma 15 meses seguidos por debajo del umbral de los 50 puntos, lo que refleja una resistencia persistente de la alta dirección para validar las condiciones actuales de inversión en el país».
El «freno de mano» en la inversión privada
El desglose metodológico de la Encuesta Mensual de Opinión Empresarial (EMOE), publicada por el INEGI, revela un patrón estructural de desconfianza en el corto plazo. El componente más castigado en todos los sectores económicos consultados es el denominado «Momento adecuado para invertir».
Los inversionistas y directivos de las Industrias manufactureras situaron este rubro en apenas 32.4 puntos, tras un fuerte descenso mensual de 1.8 puntos. La misma tendencia se repitió en el sector Comercio, donde el apetito por inyectar capital retrocedió a 30.2 puntos. En la Construcción, a pesar de un ajuste técnico marginal, el indicador de inversión se mantiene congelado en los 26.1 puntos. Estas cifras evidencian que, si bien las empresas mantienen la marcha operativa, los comités de administración han activado una estrategia de preservación de liquidez, postergando planes de expansión pesada (CapEx).
Radiografía sectorial: Divergencia en la actividad económica
Los Indicadores Agregados de Tendencia (IAT) muestran un panorama fragmentado que debilita el balance general de la economía real:
- Construcción en crisis prolongada: El IAT de este sector se desplomó 3.0 puntos en mayo, fijándose en 42.3 puntos. Hilvana de este modo 20 meses consecutivos en terreno negativo, asfixiado por una contracción dramática de 11.9 puntos en el valor de las obras ejecutadas como subcontratista.
- Servicios pierden tracción: Los Servicios privados no financieros cayeron 1.1 puntos para situarse al límite en 50.1 puntos. La caída de 2.4 puntos en el componente de personal ocupado total encendió las alarmas de los analistas.
- Manufactura y Comercio resisten: La industria manufacturera avanzó marginalmente 0.1 puntos para ubicarse en 50.3 puntos —su quinto mes en zona de expansión— impulsada por las exportaciones (+0.6 puntos), aunque frenada por una menor demanda nacional (-0.4 puntos). Por su parte, el Comercio repuntó a 52.4 puntos (+0.5 mensual).
La paradoja de las expectativas: Presente sombrío, futuro optimista
En el análisis resalta una marcada desconexión entre la evaluación que los empresarios hacen de la coyuntura actual y sus proyecciones a largo plazo. Al auditar el componente de la «Situación económica presente del país», los directivos de la manufactura lo ubicaron en 47.6 puntos, los de la construcción en 45.8 y los del comercio en 47.0 puntos. Todos firmemente instalados en el pesimismo.
No obstante, al ser cuestionados sobre la «Situación económica futura del país», las respuestas brincan por encima del umbral de los 50 puntos, alcanzando los 51.4, 56.4 y 54.6 puntos respectivamente.
Esta dualidad estadística sugiere que el empresariado asume el entorno actual como un bache de transición condicionado por factores de incertidumbre regulatoria y de calendario, pero retiene una dosis de confianza en que los fundamentales macroeconómicos de México forzarán una estabilización en los meses venideros. Por el momento, los datos duros dictan cautela: el mapa de los negocios en México opera con luces amarillas.





