Saltillo, Coahuila.
El mercado laboral de Coahuila consolidó un sólido desempeño durante el primer trimestre de 2026, logrando una reducción simultánea en sus niveles de pobreza laboral y desocupación. El dinamismo del sector comercial y una profunda reconfiguración en las remuneraciones medias sirvieron como los principales catalizadores económicos del periodo.
De acuerdo con los reportes oficiales del INEGI publicados esta semana, el porcentaje de la población coahuilense cuyo ingreso laboral es insuficiente para adquirir la canasta alimentaria básica —indicador conocido como Pobreza Laboral (PL)— descendió a 22.7% al cierre de marzo de 2026. Esta cifra representa una disminución de 0.8 puntos porcentuales en comparación con el 23.5% registrado en el mismo periodo del año previo. El avance es aún más notable en el corto plazo, reflejando una contracción de 2.2 puntos porcentuales frente al trimestre inmediato anterior (cuarto trimestre de 2025: 24.9%), posicionando al estado significativamente por debajo de la media nacional, que promedia un 30.7%.
«El mercado laboral de la entidad muestra una resiliencia estructural. La disminución de la pobreza de ingresos no es un evento aislado, sino la consecuencia directa de una masa salarial en expansión y una tasa de desocupación a la baja», detallan las cifras del instituto.
El motor detrás de la contracción de la pobreza es el incremento sustancial en el poder adquisitivo local. El ingreso laboral real per cápita en Coahuila avanzó un 8.1% interanual, situándose en 4,282.72 pesos constantes. Este incremento inyectó liquidez al consumo a través de la masa salarial real del estado (la suma total de las remuneraciones percibidas por la población ocupada), la cual se disparó un 15.7% anual para alcanzar los 14,287 millones de pesos. Por sectores de actividad, el Comercio encabezó la recuperación con un repunte en sus ingresos medios del 14.8% (+1,068.83 pesos) , seguido por la industria extractiva y los transportes , compensando la contracción del 4.0% reportada en el ramo de la Construcción.
Este fortalecimiento de los ingresos empata de forma directa con los resultados de la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE) para la entidad. Durante el primer trimestre del año, la Población Económicamente Activa (PEA) incorporó a 87 mil nuevos participantes, sumando un total de 1.7 millones de personas. De esta cifra, 1.6 millones se reportaron formalmente ocupadas, empujando la tasa de desocupación a la baja hasta un 3.4%, una mejoría marginal frente al 3.5% del ciclo previo.
No obstante, el panorama corporativo y laboral de Coahuila enfrenta matices estructurales que los analistas y directivos de empresas siguen de cerca:
- Presión en la informalidad y subocupación: Pese al alza salarial, la tasa de informalidad laboral (TIL1) escaló del 33.1% al 34.2% interanual. Paralelamente, la subocupación —la necesidad latente de trabajar más horas— afectó a 74 mil personas, elevando su tasa del 3.7% al 4.6% de la fuerza laboral disponible.
- Absorción en micronegocios: El ecosistema de micronegocios fue el que mayor dinamismo absorbió en el ámbito no agropecuario, sumando 43 mil plazas laborales y concentrando el 33.4% del total de los trabajadores en el estado.
- Migración hacia mejores rangos salariales: La composición de los ingresos muestra una evolución positiva: la proporción de trabajadores que perciben hasta un salario mínimo disminuyó del 41.6% al 38.6%, mientras que el segmento que gana entre uno y dos salarios mínimos creció del 36.0% al 39.0%.
Hacia los próximos trimestres, el reto para la política económica y el sector empresarial de Coahuila consistirá en capitalizar el incremento del poder de compra y los flujos de capital hacia la creación de plazas laborales formales y de alta productividad, deteniendo la expansión de los mercados informales y la subocupación en los principales corredores industriales.





