La Trampa de la Desigualdad: El 10% Más Rico Capta el 34.2% del Ingreso Total, Amenazando la Estabilidad del Mercado

La CEPAL nos recuerda que la desigualdad es un fenómeno estructural. El capital no puede prosperar indefinidamente en un entorno donde la mayoría de la población está excluida de los beneficios del crecimiento.

Ciudad de México

El más reciente Panorama Social de América Latina y el Caribe 2025 de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) ha lanzado una advertencia que resuena con urgencia en los círculos empresariales: la concentración del ingreso en la región sigue siendo extrema, un fenómeno estructural y multidimensional que actúa como un lastre para el crecimiento sostenible y la estabilidad social. Para los inversionistas, esta desigualdad no es solo un problema ético, sino un riesgo estratégico que limita el tamaño del mercado y exacerba la volatilidad social.

El Coeficiente de Gini: La Cifra que Nos Avergüenza

La CEPAL recalca que América Latina y el Caribe ostenta el Coeficiente de Gini promedio más alto de todas las regiones del mundo. Este indicador de desigualdad supera en 14 puntos porcentuales al de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), poniendo en evidencia la profunda fractura social de la región.

La distribución del ingreso es elocuente y alarmante:

«El 10% más rico capta el 34,2% del ingreso total, mientras que el 10% más pobre solo alcanza el 1,7%».

Esta disparidad extrema no solo es una cuestión de justicia social, sino una barrera para el desarrollo económico. Un mercado con una base de consumo tan estrecha y dependiente de una minoría no puede alcanzar su máximo potencial. La desigualdad, reduce la eficacia del crecimiento económico para disminuir la pobreza y genera inestabilidad política y social, factores que el capital siempre busca evitar.

México: La Paradoja de la Reducción de la Pobreza y la Concentración Extrema

El caso de México es un ejemplo de esta paradoja regional. La CEPAL destaca que México es el país de América Latina y el Caribe donde más se redujeron la pobreza y la pobreza extrema durante la última década. Sin embargo, esta loable reducción no ha venido acompañada de una corrección significativa en la concentración de la riqueza:

Segmento de la PoblaciónPorcentaje del Ingreso NacionalImplicación Estratégica
10% más ricoAcapara una tercera parte (aprox. 33%)Concentración de la capacidad de inversión y consumo de lujo.
10% más pobreSe queda apenas con el 2%Base de consumo extremadamente limitada y alta vulnerabilidad social.

La CEPAL advierte que esta desigualdad podría ser incluso mayor si se tomaran en cuenta registros tributarios y cuentas nacionales, lo que sugiere que las cifras oficiales subestiman la verdadera brecha.

Crítica Estratégica para el Empresario

Para el sector empresarial, la persistencia de esta desigualdad extrema representa un riesgo sistémico y una oportunidad perdida.

  • Riesgo de Mercado: Una base de consumo tan desigual significa que la mayoría de las empresas dependen de la demanda de una minoría. Esto hace que el mercado sea menos resiliente a shocks económicos y limita las oportunidades de expansión en sectores de consumo masivo.
  • Riesgo de Inestabilidad: La desigualdad extrema es un caldo de cultivo para el descontento social y la inestabilidad política, lo que se traduce en un mayor riesgo país y una menor certeza jurídica para las inversiones a largo plazo.
  • Oportunidad de Inversión Social: La CEPAL sugiere que la formalización laboral podría reducir la pobreza y la desigualdad. Para el empresario, invertir en la formalización, la capacitación y la mejora de los salarios de la base de la pirámide no es solo responsabilidad social, sino una inversión estratégica que expande el mercado interno y fortalece la estabilidad social.

La CEPAL nos recuerda que la desigualdad es un fenómeno estructural. El capital no puede prosperar indefinidamente en un entorno donde la mayoría de la población está excluida de los beneficios del crecimiento. La estabilidad y la rentabilidad a largo plazo exigen que el sector privado se convierta en un agente activo en la reducción de esta brecha, reconociendo que la desigualdad es el principal freno al potencial económico de México y América Latina.