¡Alfombra Roja Para El Riesgo! Los Ceo’s de Silicon Valley ven a México con Preocupación  

Tim Cook, Jamie Dimon y Mary Barra, piden a Washington que "proteja" sus inversiones del "país de las ocurrencias" y la justicia por voto popular.

Nueva York, EE. UU.

En un giro digno de una comedia de enredos corporativos, los CEO’s más poderosos del planeta han alzado la voz, no para pedir incentivos o facilidades, sino para suplicar a Donald Trump que los «salve» de México. La Business Roundtable (BRT), el club exclusivo de titanes como Tim Cook (Apple), Jamie Dimon (JPMorganChase) y Mary Barra (GM), ha enviado una carta a la Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos (USTR) que, más que un documento comercial, parece un grito de auxilio ante lo que perciben como el «país de las ocurrencias».

La primicia no es que México esté en el radar de la élite global, sino que está en su lista de vigilancia. En el nuevo reorden geopolítico-económico que el presidente Trump está imponiendo con su habitual estilo de «ajedrez con aranceles y amenazas», México es visto en los círculos de inversión como un actor débil y preocupante, un socio que, en lugar de ofrecer certidumbre, ofrece una nueva temporada de incertidumbre.

El Gran Temor: Jueces por Voto Popular y la «Reforma-Telenovela»

El detonante de esta crisis de nervios en Silicon Valley y Wall Street es la propuesta de reforma judicial en México, que contempla la elección de jueces y magistrados por voto popular. Para los CEO’s, esto no es democracia, es una «politización del Poder Judicial» que pone en jaque la seguridad jurídica.

«La mera existencia del Mecanismo ISDS (Solución de Controversias Inversionista-Estado) probablemente haría reflexionar a aquellas figuras políticas que estén considerando la expropiación o presionando a los tribunales para que cedan a los caprichos políticos», señalan los directivos.

Traducido al lenguaje empresarial: «Si no podemos demandar al gobierno mexicano ante un árbitro independiente, ¿quién nos protegerá de que mañana se les ocurra expropiar nuestra cantera o cobrarnos impuestos retroactivos?»

El mensaje es claro: un gobierno que no incentiva ni ayuda a la generación de productividad, desarrollo, empleo ni seguridad —los pilares fundamentales para el crecimiento de cualquier nación— es un gobierno que no merece la confianza de los grandes capitales.

La Lista de Quejas: Un Buffet de Ocurrencias

La BRT no se limitó a la reforma judicial. Su documento de 29 páginas es un inventario de políticas mexicanas que, según ellos, «discriminan» a las empresas extranjeras. Es la versión corporativa de un niño que se queja de que su hermano tiene más juguetes:

Sector EconómicoLa «Ocurrencia» Mexicana (Según la BRT)La Parodia Estratégica
EnergíaFavorecer a Pemex y CFE; obligar a priorizar la electricidad de CFE.«El Club de Toby»: México quiere que sus empresas estatales jueguen solas, dejando a las privadas en la banca.
TelecomunicacionesPrivilegiar a Telmex.«El Monopolio de la Abuela»: El gobierno prefiere la vieja confiable en lugar de abrir la puerta a la competencia global.
PaqueteríaObligar a empresas extranjeras a obtener licencias postales, protegiendo al Servicio Postal Mexicano.«La Carrera de Obstáculos»: Poner trámites burocráticos absurdos para proteger a un servicio que ni siquiera ellos usan.
Adquisiciones PúblicasCambios frecuentes y poco transparentes, sin debido proceso.«La Tómbola Gubernamental»: El sistema de compras es tan confuso que parece que eligen al proveedor por sorteo.
Regulación Sanitaria (Cofepris)Normas inconsistentes y falta de vía rápida para productos aprobados por la FDA.«El Muro Sanitario»: Si ya lo aprobó la FDA, ¿por qué México lo revisa? ¿Acaso dudan de la ciencia de EE.UU.?

El Ultimátum de Trump: El T-MEC como Arma

La BRT, en un movimiento de posicionamiento estratégico, le recuerda a la USTR que el T-MEC fue diseñado por Trump para «proteger empleos estadounidenses» y «fortalecer la manufactura nacional».

Lo más irónico es que, mientras se quejan de México, los CEO’s también le piden a Trump que elimine los aranceles que él mismo impuso (Sección 232 y IEEPA) a los bienes que cumplen con el T-MEC. Es decir: «Queremos que nos protejas de México, pero también que nos dejes comerciar libremente con él, porque, a pesar de todo, nos conviene».

En este contexto, México es percibido como un actor débil que, con sus políticas internas, se está poniendo la soga al cuello, facilitando la narrativa de Trump de que el país necesita ser «disciplinado» para proteger los intereses de EE. UU.

Para los líderes de negocios en América Latina, la lección es clara: la seguridad jurídica y la certidumbre regulatoria son el verdadero capital de inversión. Cuando un gobierno las pone en duda, ni el nearshoring ni la cercanía geográfica son suficientes para calmar los nervios de los CEO’s que manejan billones de dólares. México, en lugar de ser el puente de oro, corre el riesgo de convertirse en el capricho geopolítico de la próxima negociación con Washington. La parodia es que, en este juego, el chiste lo están pagando los inversionistas.